Fernando Cano, responsable de equipo de tecnología, nos presenta el primer artículo ganador del Desafío Agile: “Agile no es sólo un framework o proceso, para conseguir ser ágiles tenemos que conseguir ser innovadores y abrazar el cambio, debemos entenderlo como un proceso distinto al tradicional, con mejoras continuas y una disciplina mayor, comunicación fluida y mejora constante… En este primer artículo ganador del Desafío Agile veremos varios conceptos, terminología, su relación con transformación digital y la experiencia de aplicación en su proyecto, en definitiva, responde a ¿Ser Agile o no ser Agile? ¿Quieres ser Agile?”

TEXTO ANTONIO CRESPO GARCÍA | FOTOGRAFÍAS MAPFRE, ISTOCK

El mundo actual en que nos encontramos se caracteriza por la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad. En este escenario, las organizaciones están constantemente adaptándose ante esta realidad cambiante.

La mayoría de las empresas están inmersas en un proceso de transformación que les lleve a tener esa capacidad de adaptación donde además la tecnología juega un papel protagonista en la mayoría de los casos, de ahí que el tan manido término de TRANSFORMACIÓN DIGITAL se ha apoderado de los planes estratégicos y/o portfolios de proyectos de cualquier empresa de renombre que se precie.

Dentro de esta carrera de transformación, aparecen los comportamientos que pueden llevar al éxito para conseguirlo, sin ir más lejos, en nuestra propia organización, el termino agiliza está definido como uno de los tres comportamientos en los que se ha definido que debemos poner el foco como empleados.

Pero… ¿qué es esto del “AGILE”? ¿Es una metodología novedosa que nos resuelve todos nuestros problemas? Lejos de equivocarnos, podemos afirmar que ni es una metodología, ni es tan novedosa, ni por supuesto resuelve todos los retos organizacionales que puedan existir. No obstante: Agile es una filosofía que nace de un manifiesto desarrollado por diecisiete profesionales del software a partir de cuatro valores clave, con el objetivo de simplificar la comunicación y acelerar los procesos de entrega de un producto anteponiendo:

  • Personas e interacciones sobre procesos y herramientas.
  • Software funcional sobre documentación exhaustiva.
  • Colaboración con el cliente sobre relación contractual.
  • Respuestas ante los cambios sobre el cumplimiento un plan.

Ser agile NO va de ser ni necesariamente más rápido ni más barato. Ser ágil SÍ va de generar valor, de generarlo cuanto antes, de manera sostenida y poniendo a tu cliente en el centro de tus decisiones.

Ser agile NO es solo hacer SCRUM (desarrollo de software), ni hacer SCRUM es necesariamente ser agile. Ser agile NO es elaborar una planificación detallada al inicio de un proyecto de larga duración donde seguramente exista mucha incertidumbre que resolver por el camino.

Ser agile SÍ es abrazar el ritmo de innovación y cambio, entendiéndolo como parte de la realidad incierta en la que nos movemos.

No hay nada más seguro e inmutable que la incertidumbre y el cambio
John F. Kennedy

AGILE es una filosofía que nace con el objetivo de simplificar la comunicación y acelerar los procesos de entrega de un producto

Ser AGILE es abrazar el ritmo de innovación y cambio, entendiéndolo como parte de la realidad incierta en la que nos movemos

Ser AGILE es un cambio de mentalidad que afecta la forma en que trabaja cada persona en la organización

Ser agile NO es seguir una nueva metodología y cumplir con los eventos, roles, artefactos que ahí se describen. Ser agile SÍ es vivir en el día a día con valores tales como respeto, compromiso, foco, franqueza o coraje y esto es un reto cuanto menos exigente para cualquier persona, empleado y/o equipo que quiera experimentarlo.

Ser agile NO es llamar a las mismas cosas de diferente manera y en otro idioma porque suene mejor. Ser agile SÍ es un cambio de mentalidad que afecta la forma en que trabaja cada persona en la organización, ya que si el enfoque fuese únicamente sustituir una forma de hacer las cosas de manera tradicional por otra más ágil, el fracaso estaría asegurado y además los más escépticos tendrían identificada la causa del fracaso: “La agilidad no funciona” y efectivamente resultará muy complicado que la agilidad pueda funcionar en ninguna organización si no se entiende que requiere de un cambio de mentalidad de las personas, y que son estas quienes lo harán o no posible en base al proceso transformacional que sean capaces de vivir y/o experimentar.

Ser agile NO es subirse al carro de la moda y copiar la metodología de Spotify o cualquier otra porque otros la tienen. Ser agile SÍ es entender qué tipo de compañía eres, dónde estás y, a partir de un marco de trabajo, explorar las posibilidades de aprendizaje, evolución y adaptabilidad de la compañía.

En caso de querer copiar un modelo existente se podría caer en el denominado cargo cult, una práctica ritual que adoptó la población del pequeño país insular del Pacífico Sur Vanuatu en los años 40 tras la llegada a las islas de los soldados estadounidenses por aire y mar. Los marines establecieron una base en el archipiélago durante la Segunda Guerra Mundial. Para ello, reclutaron a los nativos como mano de obra para la construcción de hangares, pistas de aterrizaje, carreteras, puentes… pero lo que más llamaba la atención de los nativos era lo que los estadounidenses llamaban cargo (cargamento) y que ellos interpretaban como la generosidad del cielo y sus dioses por volver a los antiguos rituales. Cargo eran los suministros en forma de cajas llenas de ropa, tiendas de campaña, armas, herramientas, alimentos enlatados, medicamentos, Coca-Cola, etc. que los aviones traían en sus panzas.

Tal como llegaron, y sin previo aviso, los estadounidenses se marcharon y dejaron de llegar los suministros del cielo. Los nativos pensaron que no había problema, habían estado observando a los estadounidenses en sus rituales de convocatoria para que llegasen los regalos del cielo y ellos copiarían esos rituales: limpiaron el terreno para las pistas de aterrizaje, construyeron con madera una torre de control, antenas de bambú y se situaron en la pista de aterrizaje imitando las señales que los estadounidenses hacían cuando llegaban los aviones. La sorpresa para ellos vino, como os podéis imaginar, cuando comprobaron que, aunque habían calcado el proceso de los americanos, no eran capaces que del cielo cayese ningún cargamento “divino”.

Y para ti, ¿Qué significa ser agile? ¿prefieres hacer agile o ser agile? ¿Por dónde empezamos?

UNA HERRAMIENTA IDEAL

Como nos cuenta Cristina Pérez Carretero, miembro del equipo que lidera la implantación de la metodología Agile, “la comunidad nos está ayudando a compartir y difundir esta metodología y sus principios fundamentales. Por su lado los desafíos, los retos y la gamificación están resultando ser unas herramientas ideales, útiles, ágiles y dinámicas para propagar y compartir dichos conocimientos”.

AGILE

Equipo de implantación de la metodología AGILE. De izquierda a derecha, Andrea García, Fernando Cano y Cristina Pérez.

Desafíate con ARQUIAGILE

El pasado mes de mayo las comunidades —los espacios colaborativos virtuales para interactuar con otras personas— de las metodologías Agile y Arquitectura pusieron en marcha los desafíos en ARQUIAGILE.

¿En qué consisten? Son una serie de pruebas (desafíos), para las que no se necesitan conocimientos previos, que persiguen un logro y ponen a prueba vuestra agilidad con el objetivo de profundizar, compartir y fomentar el conocimiento que tenemos en MAPFRE sobre temas relativos a Agile y Arquitectura. Ambas comunidades creen firmemente que pueden llegar a aportar conocimientos enriquecedores.

Uno de los desafíos ha consistido en escribir un artículo original, inédito y aplicable a MAPFRE sobre la metodología Agile. Durante los próximos números de nuestra revista El mundo de MAPFRE compartiremos contigo los tres mejores artículos.

Equipo de la Intranet Global. De izquierda a derecha, David Rubio, Mónica Solaun, Mercedes Domínguez y Pablo Gutiérrez.

LAS COMUNIDADES SON CLAVE EN #RETODIGITAL

Para el equipo que desarrolla la intranet global, las comunidades son parte fundamental de la transformación digital, pues facilitan el trabajo en equipo y la gestión del conocimiento. Permiten —como en el caso de la comunidad Agile— lanzar preguntas a un colectivo de expertos, resolver dudas y ampliar conocimientos sobre una temática concreta. Proporcionan una mayor agilidad a sus participantes, dotándoles de una visión periférica de, por ejemplo, un proyecto y sus tareas, al centralizar las conversaciones y la documentación en un único espacio, reduciendo el uso desmedido que hacemos del correo electrónico.

Sin embargo, no todo es de color de rosa… Cambiar conductas siempre ha representado un esfuerzo, y las comunidades no iban a ser una excepción. Desde la iniciativa, creemos en el beneficio que reportan para la mejora de la productividad y la eficiencia en el puesto de trabajo. Evolucionar y seguir creciendo, es responsabilidad de todos. ¿Contamos contigo? Si quieres saber más al respecto, no dudes en visitar el blog de ANE en la intranet global.

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