TEXTO CRISTINA BISBAL | FOTOGRAFÍA ALBERTO CARRASCO

Hace pocos días tu fundación, Fundación MAPFRE, ha distinguido a Emilio Aragón con el Premio A Toda una Vida Profesional José Manuel Martínez. El galardón reconoce “su lado humano a través del apoyo que ofrece a organizaciones sociales que combaten el hambre y la pobreza y que favorecen la educación inclusiva”. Porque a lo largo de todos estos años de carrera “ha sabido trasmitir valores como la generosidad, la humildad y la capacidad de esfuerzo”.

Muchos de estos valores le han sido transmitidos por su familia, con quien mantuvo una vida de nómada. “Hasta los 14 años mis hermanas, mis padres y yo vivimos allí donde mi padre tenía trabajo. Y allí íbamos con los baúles a cuestas.” Desde su Cuba natal hasta Estados Unidos, Colombia, Argentina o Puerto Rico. Precisamente a dos de estos países le ha dedicado su último disco, La vuelta al mundo, que firma como Bebo San Juan. El nombre se lo han dado sus nietos que le llaman con ese diminutivo. El apellido, la capital de Puerto Rico.

¿Es también un homenaje a su madre, no es así?
En realidad era un regalo que le debía a mi madre y a mi mujer. Este disco no iba a editarse. Por eso hay bastantes guiños familiares. Hablo de mi familia, de mi padre, de mi mujer, de la música. Aunque haga otras cosas en mi vida, la música siempre está ahí esperándome. Lo que pasa es que entre mis hijos, mis hermanas, mi mujer y los compañeros de la oficina me hicieron un ocho y acabé sacando el disco para el público.

“Creo que en esta sociedad debemos trabajar todos a una”

Vamos que usted es músico antes que nada…
Es lo que estudié, es mi formación. Luego la vida me ha ido llevando por otros lugares, por otros sitios, he ido abriendo otras puertas. Aunque quiero pensar que soy un contador de historias. Hay muchas maneras de hacerlo: con una canción, una serie de televisión, una película, un libro…

Sí, porque usted es guionista, director, cantante, director de orquesta, escritor, actor…
En realidad yo hago todo eso, pero lo hago mal. Aunque haya sido mal, he hecho algo de radio, de teatro, de comedia, musical, cine. Lo he hecho para poder experimentar cosas distintas. Ahora por ejemplo me encantaría poder dibujar y pintar. Dentro de unos años, si tengo la oportunidad y el tiempo me lo permite, me gustaría aprender. Todo se andará.

Desde luego, usted hubiera sido feliz en el Renacimiento…
En realidad, muchos de mis compañeros músicos o artistas también dominan otras disciplinas. En mi círculo hay mucha gente tan inquieta como yo, con ganas de hacer otras cosas. Lo que sí es cierto es que los artistas del Renacimiento disfrutarían muchísimo en estos tiempos con tanta tecnología, tantas posibilidades para plasmar una canción o una obra de arte. Además ahora vivimos tiempos muy interesantes con la tecnología: estoy convencido de que el cine va a evolucionar hacia algo distinto a lo que conocemos. Incluso la manera de experimentar el teatro va a cambiar. Creo que vienen nuevos tiempos que espero que tengamos la fortuna de poder conocer y disfrutar.

“Aunque haga otras cosas en mi vida, la música siempre está ahí esperándome.”

A pesar de ser un hombre tan ocupado, lleva más de 20 años colaborando con Acción contra el hambre. ¿Por qué la lucha contra el hambre?
La nutrición es la base para poder cumplir con cualquier otro derecho humano como la educación, la equidad de género, la salud… Un niño desnutrido nunca aprenderá en la escuela como uno saludable, y nunca producirá cuando sea adulto como una niña o niño saludables, perpetuando así el ciclo entre la pobreza y el hambre.

Además es vocal de Dales la palabra, centrada en niños con problemas de sordera…
Creo que en esta sociedad debemos trabajar todos a una. En estos tiempos que corren, con tantas causas pendientes, si yo puedo aportar mi granito de arena, solo mi granito de arena, si mi pequeña ayuda sirve de algo, bienvenido sea. No pretendo más que ser una pieza más en el puzle.

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