En 1965, Bob Dylan escribió sobre un papel la letra de una canción, Like a Rolling Stone, que a día de hoy sigue siendo el tema central de sus conciertos. También MAPFRE escribió en sus Estatutos en junio de ese mismo año, es decir, hace más 54 años, el que sigue siendo el tema central del neg ocio y de sus sucesivos planes estratégicos: la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), que ha ido evolucionando hacia un concepto más general como es la sostenibilidad y que es el que se usa en la actualidad. “La sostenibilidad está en el ADN de la compañía”, señala Alberto Matellán, economista jefe de MAPFRE Inversión.

TEXTO DANIEL BADÍA | FOTOGRAFÍAS MAPFRE, ISTOCK

MAPFRE asume el impacto que genera su actividad mercantil en el entorno y en la sociedad, y tanto su política como su plan de sostenibilidad facilitan la integración en el negocio de los aspectos de buen gobierno, sociales y medioambientales. Y esta filosofía empezó a aplicarla también en el ámbito de las inversiones. Como explica Matellán, el grupo lanza su apuesta por la Inversión Socialmente Responsable hace dos años, poco después de la llegada al grupo de José Luis Jiménez, director general de Inversiones. Es a partir de entonces cuando se pone en marcha una gama de productos que se enmarcan en el compromiso de MAPFRE con un modelo de creación de valor sostenible.

En este sentido, la compañía acaba de anunciar el lanzamiento, junto a la boutique de gestión de activos gala La Financière Responsable (LFR), del MAPFRE Inclusión Responsable, un fondo de inversión cuyo objetivo es invertir en empresas que promueven la inclusión de personas con discapacidad. Es el primer activo que se lanza en el mundo con estas características. Como señala Matellán, este fondo cuenta ahora mismo con poco más de 20 compañías en cartera, con las que se han mantenido previamente conversaciones individuales para su selección. “La idea es que no haya más de 30 valores”, añade.

La finalidad del fondo es demostrar empíricamente que la inclusión de las personas con discapacidad en las empresas es rentable. De hecho, la simulación histórica que ha realizado el equipo gestor del fondo pone de manifiesto que, en los últimos cinco años, la cartera de empresas seleccionadas por su promoción de la inclusión sería cuatro veces más rentable que el mercado en su conjunto.

La promoción de la inclusión es una política que la propia MAPFRE persigue activamente. La empresa cuenta con 902 empleados con discapacidad trabajando en el Grupo, lo que representa el 2,5% del total de la plantilla mundial. Para el 2021, la compañía se ha fijado el compromiso público de que, al menos, el 3% de la plantilla a nivel mundial sean personas con discapacidad.

Además de este producto, que por ahora se comercializa exclusivamente en Francia, MAPFRE ha lanzado dos fondos más que cumplen con criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés). En 2017 se lanzó el Good Governance Fund, un fondo de inversión que combina la inversión en valor y el buen gobierno corporativo. Este proyecto nació de las colaboraciones externas que mantiene MAPFRE con universidades para hacer investigaciones que apoyen las inversiones del grupo. En concreto, la Universidad de Siena y la Cranfield School of Management realizaron dos estudios que ponían de manifiesto que la inversión en empresas socialmente responsables y con buen gobierno corporativo es más rentable en el largo plazo.

Aberto Matellán

Alberto Matellán, economista jefe de MAPFRE inversión, ha gestionado el lanzamiento, junto a la boutique de gestión de activos gala la Financière Responsable (lfr), del MAPFRE inclusión responsable, un fondo de inversión cuyo objetivo es invertir en empresas que promueven la inclusión de personas con discapacidad

Y en octubre del año pasado, MAPFRE anunció el fondo de inversión Capital Responsable. Invierte en acciones y títulos de renta fija de compañías europeas seleccionadas basándose en sus cualidades ESG, con una estrategia que pone el foco en la preservación de capital.

Como explica Matellán, para la selección de los valores que configuran las carteras de los diferentes fondos se realiza un análisis a priori y otro a posteriori. Para el primero, se cuenta con la ayuda del equipo de LFR, de la que tiene el 25% del capital desde 2017. “Nuestra relación con nuestros socios franceses nos permite contar con una fuente de información propia para la selección de valores, algo diferencial respecto al resto de competidores”, añade el economista jefe de MAPFRE.

Una vez realizada esta selección de compañías que conforman la cartera, dentro de los productos exclusivamente de renta variable, se hace un seguimiento periódico y se realiza un informe que se eleva al Comité de Riesgos. En definitiva, se trata de una gestión activa y dinámica, pero como apunta Matellán esto no significa que haya mucha rotación de la cartera. “Es activa en el sentido de que se aleja de los índices más de lo normal. No hay mucha rotación porque se busca que sean compañías estables”, aclara.

La aplicación de esta inversión socialmente responsable no se plasma sólo en estos productos de inversión, MAPFRE quiere ir trasladándolo poco a poco a todo el balance. Además de la gestión del ahorro de sus clientes mediante fondos de pensiones y de inversión, el Grupo realiza inversiones por importe de 53.172 millones de euros, según los últimos datos a cierre del primer semestre de 2019. El 56% de la inversión (29.992 millones de euros) corresponde a deuda soberana, mientras que el 18% (9.370 millones de euros) están en renta fija corporativa, el 5% en renta variable (2.559 millones de euros) y el 3% (1.465 millones de euros) en fondos de inversión. Precisamente, debido al peso que tiene la inversión en renta fija, se está incorporando una metodología dentro del área de Asset Management (AM) para asegurarse a su vez de que esas inversiones se realicen bajo criterios socialmente responsables.

Traslado al balance

Pero no sólo ese compromiso de MAPFRE se manifiesta en el diseño de productos que cumplan con estos requisitos. En mayo de 2017, la compañía se adhirió a la red mundial de signatarios de los Principios de Inversión Responsable, una iniciativa en colaboración con el Pacto Mundial de la ONU, que tiene como objetivo entender el impacto que las cuestiones ambientales, sociales y gubernamentales tienen en las inversiones, y asesorar a los signatarios para integrar estos asuntos en su toma de decisiones. MAPFRE ya era desde 2004 firmante del Pacto Global de la ONU y como entidad aseguradora está adherida igualmente a los principios de seguro sostenible desarrollados por Naciones Unidas.

Además de la gestión del ahorro de sus clientes mediante fondos de pensiones y de inversión, el grupo realiza inversiones por importe de 53.172 millones de euros, según los últimos datos a cierre del primer semestre de 2019.

El 56% de la inversión 29.992 millones de euros corresponde a deuda soberana

Mientras que el 18% 9.370 millones de euros están en renta fija corporativa

El 5% en renta variable 2.559 Millones de euros

Y el 3% 1.465 millones de euros en fondos de inversión

Más recientemente, en mayo de este año, MAPFRE se incorporó como socio a SpainSIF, organización sin ánimo de lucro que es un punto de referencia para todas las entidades financieras en materia de inversión sostenible y responsable en España. En este sentido, la compañía clausuró la Semana de la ISR 2019, una serie de eventos que se realizan en distintas ciudades de España con el objetivo de tratar temas relacionados con la inversión sostenible y responsable y los criterios ESG en la toma de decisiones de inversión.

La misión de SpainSIF es fomentar, de hecho, la integración de criterios ambientales, sociales y de buen gobierno en las políticas de inversión mediante el dialogo con los diferentes grupos sociales, contribuyendo al desarrollo sostenible, así como concienciar e impulsar cambios en los procesos de inversión en la comunidad inversora, las Administraciones Públicas, las empresas y la ciudadanía en general.

Claro compromiso

MAPFRE es, por tanto, un grupo comprometido con el desarrollo sostenible y, en especial, con la protección de las personas y con la lucha contra el cambio climático. El grupo acaba de aprobar el Plan de Sostenibilidad 2019-2021 donde, entre otras acciones, la compañía dejará de invertir en empresas eléctricas en las que más del 30% de sus ingresos provenga de energía producida a partir del carbón.

Asimismo, tampoco se va a asegurar la construcción de nuevas plantas de generación eléctrica que funcionen con carbón, ni la explotación de nuevas minas de este mineral. Este compromiso tiene su reconocimiento internacional. Por ejemplo, el grupo FTSE Rusell acaba de anunciar que MAPFRE vuelve a figurar un año más en el FTSE4Good, índice integrado por compañías que destacan por sus buenas prácticas en Responsabilidad Social Corporativa (RSC). El FTSE4Good es uno de los barómetros internacionales más importantes para medir, precisamente, el desempeño de las empresas en materia de sostenibilidad y RSC. Y esto se suma a la entrada el año pasado en el índice Dow Jones Sustainability Index, en el que figuran las 317 compañías más sostenibles, de acuerdo con criterios económicos, medioambientales y sociales. La sostenibilidad es, por tanto, el principal constituyente de la genética de la compañía.

En mayo de 2017, la compañía se adhirió a la red mundial de signatarios de los principios de inversión responsable, una iniciativa en colaboración con el pacto mundial de la ONU, que tiene como objetivo entender el impacto que las cuestiones ambientales, sociales y gubernamentales tienen en las inversiones, y asesorar a los signatarios para integrar estos asuntos en su toma de decisiones

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