TEXTO SARA ELENA TORRES HORTAL| FOTOGRAFÍA ISTOCK

La naturaleza nos ayuda a mantener la salud física y mental. Estar en contacto con ella nos ayuda a recargar energía y relajarnos. Un paseo por la ciudad o descansar en casa no consigue los mismos resultados que salir a caminar por el campo, ir a la playa a tomar el sol o sentir el viento en la cara, entre otros. Estar en un medio natural tiene un gran efecto saludable.

Los beneficios de la naturaleza para nuestra salud comenzaron a ser más palpables desde el siglo pasado, cuando comenzamos a vivir que los cambios ambientales ya acarreaban costes económicos y millones de muertes prematuras al año. Asimismo, impiden que se avance en aras de la erradicación de la pobreza y el hambre, la reducción de las desigualdades y la promoción de un crecimiento económico sostenible, el trabajo decente para todos, y unas sociedades pacífi cas e inclusivas.

El secretario General de la ONU, António Guterres, declaraba en febrero, durante la presentación del informe Hacer las paces con la naturaleza que precisamente eso, «hacer las paces con la naturaleza, garantizar su salud y aprovechar los beneficios —tan esenciales como infravalorados— que nos aporta resulta fundamental para construir entre todos un futuro próspero y sostenible», que salvaguarde la salud y el bienestar de las generaciones actuales y futuras.

¿Qué beneficios nos proporciona estar en contacto con la naturaleza?

Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Instituto para la Política Ambiental Europea (IPAE) o la Agencia Europea del Medio Ambiente han redactado diversos estudios en los cuales se recogen los datos y las conclusiones obtenidos respecto a los beneficios de la naturaleza para la salud humana. Hoy compartimos contigo varios de ellos:  

  • Estar en contacto con la naturaleza nos relaja y nos da una inyección de energía que puede ayudar a protegernos ante distintas enfermedades, por ejemplo, respiratorias.
  • Conocerla y observarla despierta nuestra curiosidad e interés por saber más de ella. Puede favorecer nuestro desarrollo cognitivo y aprendizaje.
  • En este sentido, es muy beneficiosa para el desarrollo de los menores, especialmente con una mejoría de su concentración, habilidades motoras, autoestima y control de las emociones.
  • Si la conocemos apreciaremos aún más el valor que tiene y seremos conscientes de cómo funciona el mundo, cómo debemos cuidarlo y cómo ser más responsables.
  • Realizar una actividad física en un entorno natural, incluidos parques urbanos, mejora nuestro ánimo y la autoestima. Esa misma actividad física al aire librete proporcionan un marco de interacción social que te brinda nuevas oportunidades para el contacto social.
  • Estar en contacto con la naturaleza nos proporciona una sensación, un sentimiento de libertad que no encontramos en otros entornos de nuestra vida cotidiana, y que incentiva nuestra creatividad.
  • Si entendemos la salud también como un indicador de calidad de vida, se puede decir que la naturaleza actúa como un lugar seguro donde refugiarse de la complejidad de la vida cotidiana, desligado de un estilo de vida materialista.
  • Promueve la movilidad sostenible, pues anima a desplazarse en medios como la bicicleta o andando.
  • Mitiga el estrés térmico, al proporcionar sombra, evaporación y transpiración, principalmente durante los meses más calurosos.
  • Reduce la exposición a contaminantes atmosféricos. Además, los colores y sonidos de la naturaleza estimulan la abstracción y la reflexión.

  • Disminuye el estrés acústico, dado que la vegetación impide la propagación del ruido al absorberlo o difractarlo.
  • El acceso a zonas verdes públicas y grandes infraestructuras naturales forma parte de un estilo de ocio saludable y bastante económico, al alcance de todos los bolsillos, brindando, además oportunidades de interacción social.
  • Algunas actividades de voluntariado al aire libre y aquellas que suponen una interacción con la comunidad a nivel local, tales como carreras populares, festivales o conciertos, contribuyen a reducir el aislamiento social.
  • La naturaleza actúa de manera integrada, holística, y muchos de sus efectos son sinérgicos, pues unos potencian a otros.
  • Actúa como factor amortiguador, favoreciendo la reducción de riesgos psicosociales en el trabajo, así como aumentando la productividad en el mismo, al reducir los niveles de estrés, facilitar un mejor sueño o fomentar la creatividad.

¡Y no podemos olvidar que la naturaleza nos ofrece nuestro aire puro, el agua, los alimentos y el entorno en el que vivimos! Es decir, la naturaleza es nuestra fuente de vida.

Proteger la naturaleza para proteger nuestra salud

Hasta la fecha la economía mundial ha crecido a costa de destruir el planeta, pero esta destrucción se ha girado en contra de la propia economía. Tanto es así que «el daño ambiental causado por el hombre» y «la pérdida de biodiversidad» ocupan destacados puestos en el ranking del último Informe de riesgos globales del Foro Económico Mundial, y la Agencia Europea del Medio Ambiente ha establecido la Salud y el medio ambiente como uno de sus siete centros temáticos.

Los principales problemas medioambientales relacionados con la salud humana son: la contaminación del aire, agua y suelos, el ruido, las emisiones químicas, la contaminación alimentaria y las consecuencias del cambio climático entre otros.

El Plan científico para hacer frente a las emergencias del clima, la biodiversidad y la contaminación «hacer las paces con la naturaleza» de la OMS demuestra que tenemos la capacidad de transformar nuestro impacto en el planeta. Una economía sostenible impulsada por soluciones basadas, entre otras, en la naturaleza, nos muestra y demuestra que tenemos que trabajar por un mundo inclusivo en el que la convivencia en paz con la naturaleza permitirá a las personas gozar de mejor salud y, por tanto, llevar una vida digna en un planeta saludable.

Acércate a la naturaleza y descubre todos los beneficios que puedes experimentar en ella

Recomendaciones para una recuperación saludable y respetuosa con el medio ambiente

  • Proteger y preservar la fuente de la salud humana: la naturaleza. Las presiones que ejerce el ser humano sobre el entorno, a través de la deforestación, las prácticas agrícolas intensivas y contaminantes, o la gestión y el consumo no seguros de especies silvestres, socavan la naturaleza y lo que ella nos ofrece.
  • Invertir en servicios esenciales, desde agua y saneamiento hasta energías no contaminantes. Un ejemplo: cada dólar invertido en el fortalecimiento de la Ley de aire limpio de los Estados Unidos de América se ha transformado en una ganancia de 30 dólares para los ciudadanos estadounidenses en términos de mejora de la calidad del aire y de la salud.
  • Asegurar una transición energética rápida en pro de la salud. Actualmente, más de siete millones de personas fallecen cada año a causa de la exposición a la contaminación del aire (es decir, una de cada ocho defunciones). Una transición mundial rápida hacia el uso de energías no contaminantes no solo supondría alcanzar el objetivo del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático de mantener el calentamiento global por debajo de 2 °C, sino que también mejoraría la calidad del aire, de tal manera que los beneficios para la salud resultantes serían dos veces superiores al costo de la inversión.
  • Promover sistemas alimentarios sanos y sostenibles, porque las enfermedades causadas por la falta de acceso a alimentos o los regímenes alimentarios poco saludables y altos en calorías son actualmente la principal causa de salud precaria entre la población mundial.
  • Construir ciudades sanas y habitables, ya que más de la mitad de la población mundial vive actualmente en ciudades, las cuales son responsables de más del 60 % de la actividad económica y de las emisiones de gases de efectos invernadero. Utilizar el transporte público, la bicicleta o ir andando beneficia nuestra salud y el medio ambiente.
Fuentes: OMS, ONU, Agencia Europea del Medioambiente y MAPFRE España.
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