Texto: Juan Francés  | Ilustraciones: istock

Prever las consecuencias económicas a largo plazo del envejecimiento de nuestras sociedades. Analizar de forma comparada los distintos sistemas de salud que existen en el mundo. Pronosticar la evolución económica mundial y de los principales mercados aseguradores del planeta. Son solo unos pocos de los múltiples informes que el Servicio de Estudios de MAPFRE publica regularmente. Cuando se van a cumplir ya cuatro años de la constitución de este organismo, dedicado al análisis de las políticas públicas sobre seguros y previsión social, la evolución macroeconómica y la regulación del sector asegurador, te invitamos a conocer un poco mejor en qué consiste el Servicio de Estudios y a las personas que lo integran.

El Consejo de Administración de MAPFRE aprobó la creación del Servicio de Estudios en octubre de 2015, con el mandato de enfocar sus trabajos en los siguientes ámbitos de actuación:

  • El análisis económico y financiero, a través del seguimiento de las principales variables macroeconómicas y financieras, con especial énfasis en su impacto sobre la industria aseguradora.
  • La realización de estudios en materia sectorial, comprendiendo la elaboración de investigaciones sobre temas relacionados con los seguros, reaseguros y la previsión social complementaria, entre otros.
  • La preparación de análisis en materia de la regulación a la que se encuentran sujetas las actividades financieras.

Para liderar esta nueva institución, se nombró director general a Manuel Aguilera, economista de reconocido prestigio internacional, presidente de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas de México durante casi dos décadas, y que ha sido también presidente del Comité de Seguros y Pensiones Privadas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y presidente de la Asociación Internacional de Supervisores de Seguros (IAIS).

El Servicio de Estudios de MAPFRE cuenta con su espacio propio dentro la página web corporativa de MAPFRE y depende orgánicamente del vicepresidente primero, Ignacio Baeza.

Está integrado por un equipo de investigadores y analistas que cuentan con una dilatada experiencia y conocimientos en los ámbitos que son objeto de estudio. En estos años, el organismo ha ido ganando relevancia y configurándose como un agente impulsor del debate económico, con la voluntad de incidir y opinar sobre los principales asuntos y retos de las distintas políticas económicas.

Igualmente, estos primeros años han servido para que el organismo haya ido gradualmente participando de manera activa en los debates públicos sobre asuntos como la previsión social complementaria, el papel del seguro como elemento distribuidor de riesgos en la sociedad, la evolución de las economías en las que opera, las grandes tendencias de las variables monetarias y financieras o el impacto de la regulación en el ámbito asegurador y financiero.
Entre los informes y estudios que elabora, y que publica Fundación MAPFRE, destaca el Panorama Económico y Sectorial, que se difunde a principios de año, y elabora una previsión de la evolución económica mundial y de las principales regiones del planeta, así como un mapa de los mayores riesgos a los que se enfrenta la economía global en el ejercicio. Dicho informe se actualiza trimestralmente.

Recientemente, el Servicio de Estudios ha lanzado también un nuevo indicador, el GIP-MAPFRE, un índice global de potencial asegurador que tiene por objeto medir el espacio asegurable a nivel mundial, mediante la creación de una métrica que sintetiza los mercados que ofrecen un mayor potencial asegurador en el medio y largo plazo.

Entrevista a Manuel Aguilera

Manuel AguileraA primera vista, nuestro entrevistado parece sacado de una película de Rossellini o Vittorio de Sica. Con su aspecto serio y adusto, su fino bigote y sus exquisitos modales de caballero británico, su imagen evoca el neorrealismo italiano. Pero no es Vittorio Gasman, sino Manuel Aguilera, un mexicano de San Luis Potosí, que es un economista de prestigio internacional, dirige el Servicio de Estudios desde 2015 y tiene un don: es capaz de explicar las cuestiones económicas más enrevesadas de forma sencilla, concisa y clara.

¿Cómo fue la experiencia de  dirigir la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas durante casi 20 años?
Una experiencia muy enriquecedora, ya que pocas veces en la administración pública es posible hacer coincidir un período de gestión con la concreción de un proyecto de largo plazo. En este caso, durante ese lapso al frente de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF) fue posible conformar un equipo de trabajo de profesionales de primera línea que consiguió elevar de manera sustancial los niveles técnicos de la regulación y supervisión en materia aseguradora, implementando un esquema equivalente al modelo de Solvencia II de la Unión Europea. Aunque la existencia de una mejor regulación no es una condición suficiente para el desarrollo del sector asegurador, no tengo duda de que constituye una condición necesaria para que ese desarrollo se dé sobre bases sanas y estables. En esa medida, confío que el trabajo de la CNSF durante esos años haya sido una contribución al futuro de la actividad aseguradora en México.

Hay muchas diferencias entre el sector asegurador mexicano y el español?
Las hay en el sentido de las diferencias que existen en el desarrollo económico y social entre ambos países. Finalmente, el grado de expansión de la actividad aseguradora en una sociedad no es sino el reflejo del nivel de desarrollo de las actividades económicas y de la forma en la que la sociedad es capaz de utilizar el mecanismo del seguro para compensar las pérdidas derivadas de los riesgos que enfrenta. De esta forma, mientras que el español es un sector asegurador maduro y con niveles relativamente altos de penetración en la economía, el mexicano es todavía un sector en proceso de desarrollo que enfrenta bajos niveles de implantación en la actividad económica y social. A pesar de ello, en la dimensión de su estructura y tradición aseguradora, ambos sectores comparten similitudes que derivan de la cercanía cultural entre ambas naciones y que determinan que, en muchos aspectos, el sector asegurador mexicano encuentre en la actividad de seguros en España una permanente referencia.

¿Aprendió mucho como presidente del Comité de Seguros y Pensiones Privadas de la OCDE?
A diferencia de los organismos nternacionales conformados en torno a la regulación y supervisión que tuve la oportunidad de presidir (la Asociación Internacional de Supervisores de Seguros y la Asociación de Supervisores de Seguros de América Latina), el Comité de Seguros y Pensiones Privadas de la OCDE es un espacio para las políticas públicas. Es decir, más que una instancia para discutir modelos de regulación prudencial que preserven la estabilidad y solvencia de los mercados, el Comité constituye un foro de discusión sobre los elementos que pueden perfilar el futuro desarrollo de la actividad aseguradora. En esa medida, el trabajo en la OCDE constituyó para mí un complemento a la visión de regulador y supervisor, permitiéndome participar en muchas de las discusiones sobre las futuras áreas de actuación de la industria de los seguros, así como en el diseño de instrumentos de política pública que pueden permitir que esta actividad contribuya crecientemente a la dinámica económica global y, en última instancia, al beneficio de la sociedad.

¿Y cómo fue el salto del alto funcionariado internacional a la empresa privada? ¿Qué le impulsó a venir a MAPFRE?
Mi trabajo al frente del organismo de regulación y supervisión en México, y en especial su faceta en materia de coordinación y colaboración internacional, me permitió entrar en contacto con muchos profesionales del seguro en el mundo, tanto del sector público como de la empresa privada. Por ello, conocía a MAPFRE no solo por su presencia de muchos años en México, sino también por su relevancia internacional. Así que diría que la intención de MAPFRE de poner en marcha un proyecto para conformar un departamento de análisis económico con énfasis en el desempeño de la industria de seguros, aunada a su prestigio como grupo asegurador global, fue la combinación justa para aceptar la invitación para encabezar el proyecto. Se trataba de la conjunción ideal: el análisis económico, tema al que he dedicado parte importante de mi vida profesional; la actividad aseguradora, a la que me he vinculado por muchos años; y MAPFRE, un gran grupo empresarial.

¿Qué balance hace de estos casi cuatro años al frente del Servicio de Estudios de MAPFRE?
Me parece que se trata de un balance muy positivo. Por una parte, en estos años hemos conseguido conformar un área especializada de análisis a partir no solo de la incorporación de profesionales de primera línea que se han unido a nuestro proyecto, sino también del aprovechamiento del talento interno que hemos identificado dentro del Grupo. Y por la otra, hemos logrado que el Servicio de Estudios de MAPFRE sea identificado ya como una de las fuentes relevantes de análisis del sector asegurador a nivel global.

¿Qué papel desempeña la Fundación MAPFRE en la actividad del Servicio de Estudios?
Fundación MAPFRE es la editora de los estudios e informes que elaboramos, y la instancia principal en las labores de difusión de nuestros trabajos. El Servicio de Estudios es un área dentro de la estructura corporativa del Grupo MAPFRE, así que nuestra relación con Fundación MAPFRE busca preservar rigurosamente la debida separación que debe existir entre ambas entidades. Así, el papel que desempeña Fundación MAPFRE ha resultado decisivo en los avances y logros que hemos alcanzado hasta ahora, ya que el prestigio y presencia de la Fundación a través de sus diferentes actividades, ha permitido que nuestros informes lleguen a un amplio público interesado en el análisis del sector asegurador en el mundo.

¿Por dónde pasa el crecimiento del Servicio de Estudios en los próximos años?
En nuestra visión nos hemos planteado ser un referente en el análisis económico vinculado específicamente al desempeño del sector asegurador. Para consolidar ese propósito, contamos ya con una serie de publicaciones de referencia, las cuales nos han permitido posicionarnos desde esa perspectiva. Para los próximos años, nuestro plan pasa por consolidarnos como esa referencia en el análisis económico de la industria aseguradora global y, al mismo tiempo, por ampliar nuestra capacidad de difusión y de participación en foros en los que la visión del Servicio de Estudios contribuya a seguir fortaleciendo la posición de MAPFRE como grupo asegurador global.

¿Cuáles son los mayores riesgos que a su juicio enfrenta la economía mundial en la próxima década?
En mi opinión los riesgos de la economía del mundo para los próximos años serán especialmente complejos y no pasan solamente por el análisis de los aspectos puramente económicos. La sociedad global deberá enfrentar no solo la desaceleración en el ritmo de crecimiento de la actividad económica, el cual podría extenderse a lo largo de los próximos años, sino que también deberá lidiar con los efectos económicos y sociales de la polarización que ha sido acentuada por el fenómeno de la globalización. En este sentido, hay dos cuestiones que me parecen centrales en la visión de los riesgos que enfrentará la economía global. La primera es que conviene recordar que los riesgos económicos no se presentan en un ambiente aséptico, sino que se ven influidos por el ambiente social en el que la propia economía se desenvuelve. En este sentido, el surgimiento de populismos y nacionalismos que caracteriza a las sociedades contemporáneas, terminará reflejándose (a través del proteccionismo y las tensiones comerciales) en el desenvolvimiento económico futuro y traduciéndose en menores niveles de eficiencia y, por ende, de generación de riqueza. Y la segunda, que la polarización económica se va convirtiendo poco a poco en el mayor lastre para estimular nuevas fases de crecimiento económico sostenido. Por décadas (por siglos, quizás), los economistas han visto la solución a estos problemas en paradigmas parciales y circunscritos a las fronteras nacionales. Eso ha dejado de ser útil. Hoy día, la economía y la sociedad son globales. Solo en esa dimensión podemos imaginarlas y solo en esa dimensión seremos capaces de encontrar las soluciones correctas a sus problemas.

Veremos algún día cerrarse la brecha de protección del seguro en el mundo, ¿o es imposible?
Me parece que la respuesta a esa pregunta se encierra dentro de una más general: ¿veremos algún día cerrarse la brecha del ingreso en el mundo? ¿Veremos cerrarse las brechas de la desigualdad y la polarización? La brecha de protección del seguro es, en último análisis, una brecha de niveles de desarrollo, y esta, a su vez, una expresión de las diferencias socio-económicas. ¿Pueden esas brechas cerrarse? La historia del mundo nos confirma que, al menos, esas diferencias tienen una clara tendencia a reducirse y, finalmente, los niveles de ingreso (y de protección del seguro, en consecuencia) a converger. De ser así, la pregunta relevante tiene que ver con el lapso que como sociedad global deberemos esperar para que eso ocurra. Y la respuesta a ese interrogante nos lleva nuevamente a la capacidad que tenga la sociedad global para encontrar las bases para nuevas etapas de crecimiento sostenido con mayor equidad.

Ha escrito un libro en el que aborda la teoría económica comparativa acerca de los enfoques más relevantes en torno al crecimiento y la distribución. ¿Keynes tenía razón?
Una de las cuestiones que el desempeño reciente del mundo nos ha demostrado es que la economía de mercado (en su versión globalizadora) ha sido una enorme potenciadora de la capacidad de crecimiento de la riqueza material. Sin embargo, también nos ha mostrado que esa capacidad para la generación de riqueza no ha venido acompañada de un esquema más justo y equitativo de distribución entre quienes participan en su proceso de generación. En otras palabras, el paradigma económico que ha guiado el crecimiento de la economía global en las últimas décadas ha resultado insuficiente para garantizar el aumento de los niveles de ingreso de grandes grupos sociales en el mundo; condición indispensable para pensar, en el largo plazo, en la estabilidad del crecimiento económico. ¿Tenía Keynes razón? Como todos los grandes pensadores económicos, la tenía en algunas cuestiones. Quizás la más importante en términos de los nuevos paradigmas que hagan sostenible el crecimiento económico del mundo, es que es indispensable volver a plantear la economía de la demanda como una vía, por una parte, para estimular el crecimiento de la economía y, por la otra, para hacer de ese aumento de la riqueza material un proceso más equitativo y justo.

¿Algún tema que no hayan tratado en sus estudios, y que le gustaría abordar en el futuro?
El sector asegurador tiene la cualidad de tocar prácticamente todas las áreas de la actividad de la sociedad. En esa medida, al investigar cualquier área de actuación en la que el seguro interviene, se analiza también la actividad económica o social a la que se encuentra ligada. Desde los mecanismos para la protección de los medios que dan continuidad al funcionamiento económico, pasando por el impacto económico y social de las catástrofes naturales, y hasta los mecanismos que proveen estabilidad y equidad a la convivencia social como los sistemas sanitarios o de pensiones. Por eso los temas potenciales que pueden abordarse desde un área como el Servicio de Estudios son muchos. Aun así, creo que hay un espacio específico en el que deberemos centrar nuestra atención en los próximos años, dada su especial relevancia por el momento que vive la sociedad global. Un espacio conformado por los riesgos que derivan de cuatro vértices: el efecto económico del rápido avance del proceso tecnológico, el impacto social y económico del acelerado proceso de envejecimiento de las poblaciones del mundo, la forma de revertir la tendencia a la desaceleración/estancamiento de la economía global, y la necesidad de lograr mayores niveles de equidad económica que doten de estabilidad a la convivencia social. Creo que en el área que forman esos vértices se encuentran, sin duda, buena parte de los temas (económicos y aseguradores) que requieren de que todos contribuyamos con análisis y respuestas.

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