Consejos de seguridad digital

Aunque hoy la mayoría asocia el concepto Big brother a un fenómeno televisivo, la realidad digital en la que estamos inmersos bien podría remitirnos a la intuición profética del ojo que todo lo ve concebido por George Orwell en su novela 1984Vivimos en una especie de casa de cristal. Cualquier cosa que hacemos en internet deja huella. Aunque creamos que nuestras comunicaciones son seguras, el simple hecho de estar conectados hace que mucha más gente de la que creemos tenga acceso a nuestra información.

TEXTO JAVIER ORTEGA | ILUSTRACIÓN THINKSTOCK

En la era de la “democratización digital” el porcentaje de ciudadanos con conexión a internet se incrementa a diario. La generalización del uso de internet ha traído innumerables ventajas pero también lleva asociados algunos inconvenientes. El mayor riesgo es el acceso impune a nuestra información por parte de terceros. Evitar que estos invitados no deseados se cuelen en nuestra vida depende en gran medida de cada uno de nosotros.

No hay métodos infalibles pero se puede empezar por subir la guardia y desterrar la sensación de confianza que tienen los que piensan que estas cosas siempre les pasan a otros. La clave no es tener miedo a usar los recursos digitales a nuestro alcance, sino crecer como ciudadanos digitales responsables y tomar conciencia de cuáles son las normas básicas para el uso seguro de Internet. Esta actitud es la que deben adoptar también las empresas a la hora de afrontar los riesgos que acechan y trabajar para mejorar la experiencia de sus clientes. Para Guillermo Llorente, subdirector general de Seguridad y Medio Ambiente de MAPFRE, “no se puede vivir al margen de esta realidad, que está aquí para quedarse. No tenemos que preocuparnos, sino ocuparnos”.

Opciones a nuestro alcance

PC, portátil, teléfono móvil, tableta, smart TV, relojes inteligentes… Nuestras opciones de conexión crecen sin parar y con ellas se multiplican los lugares en los que se almacena parte de nuestra información privada como la agenda de contactos, contraseñas de servicios bancarios, correos electrónicos, fotografías y vídeos, etc. Conviene, en primer lugar, tener claras las opciones de seguridad que nos ofrece cada dispositivo al que nos conectamos y, en aquellos casos en los que sea posible, protegerlos con una solución de seguridad pensada particularmente para ellos, como un antivirus u otras aplicaciones específicas. También es importante tener siempre actualizado el software o sistema operativo base (Windows, MacOS, iOS, Android…) de cada aparato, ya que en las versiones más recientes se contemplan las últimas lagunas de seguridad detectadas. No hacerlo puede tener consecuencias. En España, por ejemplo, uno de cada cuatro casos de asistencia informática que resuelve el seguro está relacionado con problemas
de virus y con la instalación de antivirus.

Con un simple vistazo a tu navegador puedes comprobar si existen complementos que no usas o, simplemente, no recuerdas haber instalado. De darse el caso, debes deshabilitarlos. Hay veces que, al descargar algún programa y pulsar el botón de aceptar, sin darnos cuenta, estamos autorizando la instalación de otras utilidades que muchas veces recopilan nuestros datos de navegación o, en el peor de los casos, pueden ser vías para introducir virus o software malicioso (malware). Otra recomendación básica, y de la que solo nos solemos acordar cuando ya es tarde, es la de hacer con frecuencia copias de seguridad de nuestro dispositivo. Llegado el caso, si se realiza periódicamente esta práctica puede minimizar considerablemente la pérdida de datos e información importante.

PRECAUCIÓN Y SENTIDO COMÚN

PARA HABLAR DE UNA SEGURIDAD ALTA SE RECOMIENDA USAR EN ELLA POR LO MENOS 12 CARACTERES QUE INCLUYAN MAYÚSCULAS, MINÚSCULAS, SÍMBOLOS Y NÚMEROS.

 

 

 

Peligros en red

Aunque el ordenador es donde parece más obvia la necesidad de controlar la seguridad, estas precauciones pueden trasladarse a otro tipo de aparatos que forman parte de nuestro ecosistema doméstico y han incorporado últimamente internet a su funcionamiento, como las smart TV o las videoconsolas.

La configuración de opciones de seguridad no acababa en nuestros terminales. Cada app, la mayoría de las webs y, por supuesto, todas las redes sociales (se acceda a ellas de una u otra manera) tienen sus propios ajustes de privacidad (en el caso de las app, este espacio suele identificarse con el icono de una rueda dentada). Por lo general, accedemos a este espacio la primera vez que tomamos contacto con un sitio o aplicación pero luego cae en el olvido. No es mala costumbre revisar este rincón de vez en cuando. Además, las políticas de privacidad de los sitios web cambian constantemente y, aunque están obligados a avisarnos, es importante revisarlas.

Otro aspecto fundamental a la hora de protegerse tiene que ver con el uso de contraseña. Para hablar de una seguridad alta se recomienda usar en ella por lo menos 12 caracteres que incluyan mayúsculas, minúsculas, símbolos y números. No hay que usar una misma combinación en más de una aplicación o dispositivo porque si se da un caso de vulnerabilidad en algún servicio y se filtran las claves (sucedió, por ejemplo, con Adobe) los piratas tendrían las cosas más fáciles.

Descargar software o ficheros de audio y vídeo sin licencia, además de ilegal, es una de las formas más habituales que usan los ciberdelincuentes para acceder a nuestros dispositivos. La mejor manera de evitarlo es no ejercer de piratas. Al final, todo se resume en seguir unas pautas básicas que son igualmente válidas para el mundo offline: ante todo, precaución y sentido común.

¿SABÍAS QUE?

  • SE TARDA 10 MINUTOS EN HACKEAR UNA CONTRASEÑA DE 6 CARACTERES MINÚSCULAS
  • SE TARDA 3 AÑOS EN HACKEAR UNA CONTRASEÑA DE 8 CARACTERES CON ALGUNAS LETRAS MAYÚSCULAS
  • SE TARDA 44.530 AÑOS EN HACKEAR UNA CONTRASEÑA DE 9 CARACTERES CON NÚMEROS Y SÍMBOLOS
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