En estos últimos años la falta de empleo ha pasado a ser la preocupación número uno de los ciudadanos. Pero hay algunos colectivos para los que la dificultad de encontrar trabajo no es un problema nuevo. Fundación MAPFRE, con su Programa Social de Empleo, se ocupa de ellos.

TEXTO JUAN FRYBORT | IMÁGENES THINKSTOCK

 

La inexperiencia, la falta de contactos y el exceso de oferta de trabajadores hace que conseguir un empleo sea una misión difícil. No hay duda de que internet se convierte en un aliado del solicitante de empleo, por su cantidad de información e inmediatez, y el uso de plataformas como LinkedIn nos permiten un contacto más rápido con empresas que pudieran estar interesadas en contratar. Pero, pese a todo, la tarea no es fácil. Por ello, el Programa Social de Empleo de Fundación MAPFRE propone soluciones para sortear la gran brecha que separa a una persona sin empleo de las empresas que tienen necesidad de contratar. Brecha que, por ejemplo, en los casos de personas con discapacidad se puede convertir en un abismo.

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el mundo hay aproximadamente mil millones de personas con discapacidad. El 80% de ellas se encuentra en edad de trabajar pero la mayoría no consigue acceder a un trabajo decente y menos si se trata de mujeres. Para conseguir incorporar a este colectivo al mercado laboral hacen falta políticas específicas que fomenten su contratación y son muy bien recibidos programas y herramientas como los que ofrece Fundación MAPFRE.

JUNTOS SOMOS CAPACES

En el año 2010, con el objetivo de ofrecer a personas con discapacidad intelectual y enfermedad mental la posibilidad de realizar prácticas en empresas para poder optar posteriormente a un puesto de trabajo, se puso en marcha el programa de integración laboral Juntos Somos Capaces.

Presente en prácticamente toda España, se ha convertido en el programa de referencia, a nivel nacional, para la inserción de personas con discapacidad intelectual y/o enfermedad mental.

 

 

En estos primeros años de andadura, el programa ha contribuido a la inserción laboral de más de 2.800 personas con discapacidad intelectual y/o enfermedad mental, la formación de 2.506 personas, se han captado más de 2.400 ofertas de empleo y se han propuesto más de 5.000 candidatos, todo ello gracias a la colaboración de más de 560 entidades sociales, más de 180 patronales empresariales, y más de 4.300 empresas adheridas. Además, se han firmado 119 convenios con ayuntamientos, y colaboran más de 14 gobiernos regionales.

Para conseguir tan espectaculares resultados, desde Fundación MAPFRE se han establecido acuerdos y contactos con múltiples asociaciones, empresas, sindicatos, organizaciones no gubernamentales, centros de enseñanza y con la administración pública. «Realizamos un trabajo en red con las entidades sociales de la discapacidad, las patronales empresariales de cada zona y las empresas que apuestan por incorporar talento con discapacidad en sus plantillas. Además contamos con el compromiso y apoyo de las Administraciones locales como pieza clave en este trabajo colaborativo», afirma Daniel Restrepo, director del Área de Acción Social de Fundación MAPFRE. El objetivo es involucrar a todos estos actores y convertirlos en un motor de transformación de la sociedad en términos de equidad y cohesión social.

Los datos ponen de manifiesto la necesidad de seguir trabajando para mejorar esta situación. Según el INE el 70% de las personas con discapacidad están inactivas. Y del 30% que están activas (esto es, en búsqueda de empleo), el 83% se encuentran paradas. Juntos Somos Capaces actúa como plataforma dinamizadora e intermediaria entre el tejido empresarial y las entidades asociativas que representan y luchan por los derechos de estas personas.

«Juntos Somos Capaces no solo es importante porque trabaja con un colectivo especialmente vulnerable, sino porque el empleo es la mejor herramienta de integración. Se trata de otorgar a estas personas la oportunidad de demostrar sus capacidades y aptitudes como una pieza más del capital humano de la empresa a la que se incorporan», señala Restrepo.

Desde Fundación MAPFRE se recuerda que la diversidad aporta valor a la sociedad y también a las empresas. Bajo esa premisa, la integración de los colectivos más vulnerables pasa en buena medida por eliminar una serie de barreras que muchas veces están «más en la mente de las personas que en la realidad», añade el responsable del Área de Acción Social. Todos somos diferentes, tenemos distintas capacidades y aportamos valores complementarios.

 

SOY CAPPAZ

Estamos acostumbrados a hablar del mal uso que se hace de las nuevas tecnologías, pero no se habla lo suficiente del poder que tienen para conectarnos y, más aún, para integrar en la sociedad a aquellos que lo tienen más difícil, como es el caso de las personas con discapacidad intelectual y enfermedad mental.

Soy Cappaz, la aplicación móvil creada por Fundación MAPFRE y Fundación Gmp para ayudarles en su desarrollo como individuos, es un claro ejemplo. Se trata de un software que empodera y capacita al usuario en su día a día familiar, social y laboral. Tal y como nos cuenta Daniel, el protagonista del vídeo promocional de Soy Cappaz, «antes [mis padres] no me dejaban en paz, todo el rato acompañándome. Pero ahora, con mi móvil, puedo ir solo al trabajo, con mis amigos o donde quiera, y se quedan tranquilos».

Así lo explica José Francisco Fernández, director de la Fundación Gmp: «Había algunos padres que nos decían que ellos eran totalmente partidarios de promover la vida independiente de sus hijos, decían que les dejaban ir solos al centro especial de empleo o al trabajo, pero que no podían evitar la tentación de, inmediatamente después de que salieran de casa, coger el coche y seguirlos para ver si realmente llegaban a su destino».

Soy Cappaz requirió de 16 meses de trabajo, y desde su lanzamiento en octubre de 2015 ha tenido 3.000 descargas en dispositivos Android, que es el sistema operativo en el que está implementada. Son, sobre todo, descargas de España, aunque desde 2016 han ido aumentando las del resto del mundo, ya que se puede instalar también en smartphones de otros 20 países, en inglés o en español, en función del idioma del dispositivo independientemente del país desde el que se acceda.

Tal y como apunta Mª Soledad Cisternas Reyes, enviada especial sobre discapacidad y accesibilidad de Naciones Unidas, «la tecnología no es un lujo para las personas con discapacidad, sino una necesidad».

Y ADEMÁS…

El compromiso del Programa Social de Empleo se completa a través de cursos de formación y ayuda a las familias para que sepan apoyar y fomentar las habilidades de las personas con discapacidad. Pero el colectivo de personas discapacitadas no es el único al que Fundación MAPFRE dirige los esfuerzos de su Programa Social de Empleo.

A través de las Ayudas al Empleo que anualmente se conceden, en los últimos cinco años más de 2.376 personas han podido cumplir su necesidad de contratar, lo que significa que la misma cantidad de personas mayores de 18 años en desempleo han dejado de engrosar las listas del paro. Las ayudas, de una duración de nueve meses, están dotadas cada una de ellas con una cantidad máxima de 500 euros al mes para contratos de jornada completa y de 300 euros al mes para contratos de media jornada.

El colectivo de estudiantes también está contemplado en el programa. El Proyecto “Descubre la FP”, impulsado por Fundación Atresmedia y Fundación MAPFRE, quiere dar a conocer esta formación específica, ayudar a fomentarla, contribuir a mejorar su calidad e impulsar la empleabilidad juvenil. En el curso 2016-17 cerca de 800.000 alumnos optaron por la formación profesional, pese a ello, muchos jóvenes todavía no conocen todas las opciones que esta alternativa ofrece.

 

 

Share This