Mientras Europa intenta hablar de la Covid-19 con verbos “en pasado”, en Iberoamérica se están viviendo los momentos más críticos de la pandemia. La región se enfrenta a una crisis sin precedentes y se necesita más que nunca que la comunidad internacional coopere para superarla. MAPFRE conoce bien esta realidad y trabaja en todos los países para ser parte de la solución.

También es esencial el esfuerzo realizado por Fundación MAPFRE, que ya ha donado hasta el momento 20 millones de euros y seguirá reforzando su programa de ayudas a medio plazo con el propósito de aprovechar esta crisis para contribuir a mejorar las condiciones de vida y la sostenibilidad de estas economías una vez termine la pandemia.

La pandemia avanza en Iberoamérica, a ritmo desigual según el país, pero con la crudeza que reflejan los datos: Latinoamérica registra millones de contagios y Brasil es ya el segundo país más afectado, detrás de Estados Unidos, una situación “preocupante e intensa” en palabras del responsable de emergencias de la OMS porque la meseta de contagios no llega. Esta crisis supone el mayor desafío económico y social que ha enfrentado la región en su historia reciente y, para resistir el impacto, se requiere toda la cooperación posible. En general, el nivel de confinamiento ha sido más bajo que en otros lugares, se han registrado altos niveles de movilidad, lo que ha incrementado los contagios y provocado también que la población inmunizada sea mayor que la europea, donde por fin están remitiendo las infecciones.

En cuanto se activaron los planes de contingencia para proteger la salud de empleados y colaboradores y para seguir prestando los servicios esenciales a los clientes en todo el mundo, MAPFRE quiso que las siguientes decisiones ya estuvieran impregnadas de los valores de la solidaridad, la cooperación y la ayuda a los más vulnerables.

Habrá que hacer mucho a medio plazo, incluyendo reformas fiscales y medidas para aumentar la resiliencia de las economías iberoamericanas. Avanzar en educación y digitalización serán aspectos esenciales y otros, como desarrollar una mayor presencia de los seguros privados —excelente mecanismo de compensación y mejora de la calidad de vida de los ciudadanos—, como recalcó recientemente Antonio Huertas, presidente de MAPFRE.

Reaccionar ante lo esencial

Hoy por hoy, Fundación MAPFRE ha destinado directamente a la región 20 millones de euros de un programa internacional dotado con 35 millones para apoyar a la población, a los colectivos más vulnerables y a la investigación de la covid-19. En total, el grupo MAPFRE ha contribuido en el mundo con más de 200 millones para luchar contra el coronavirus, si bien la contribución va más allá, amplificada por la acción de sus voluntarios, que redoblan el compromiso y la solidaridad con los más necesitados.

A cierre de este artículo, Brasil, Perú, Chile, pero también Ecuador y México, Panamá, República Dominicana y Colombia figuran entre los países más afectados. A finales de junio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) seguía considerando a Latinoamérica como nueva “zona roja de transmisión” de la pandemia, tras rebasarse en la región la mitad de casos activos detectados en el mundo, y puso a Brasil en el centro de la diana. A éste, uno de los países estratégicos para MAPFRE junto a España y USA, y escenario especialmente complejo por extensión geográfica y nivel de desigualdades, se han destinado tres millones de euros.

Es crucial salvaguardar a quienes se han convertido en los auténticos héroes en esta pandemia, el personal sanitario, y proporcionar equipos de primera necesidad, pero la contribución ha buscado cubrir multitud de aspectos, de forma dimensionada gracias a la experiencia de MAPFRE y su Fundación. Las ayudas han ido a la esencia, buscado aliviar parte de la presión de los sistemas nacionales de salud, poniendo el foco en las unidades de cuidados intensivos de grandes complejos hospitalarios de las capitales o ciudades más golpeadas y reforzar la protección de centros de mayores, bomberos o cuerpos encargados de las emergencias.

En Nicaragua, por ejemplo, además de equipos médicos y material, se han adquirido suplementos alimenticios para residencias; en Uruguay uno de los centros por excelencia del país, el Hospital Español, logró con fondos de Fundación adquirir un tomógrafo de alta generación y, en Paraguay, gracias a una alianza, hay personal sanitario siendo trasladado a los centros hospitalarios o a bordo de vehículos seguros en virtud de una iniciativa orientada a reducir el estrés y aumentar la protección de estos “héroes de blanco”.

Las ayudas de la Fundación han facilitado respiradores, camillas y equipos de alta precisión, mascarillas —FFP2 y quirúrgicas—, batas, gorros, guantes, gafas, cubrecalzado y material de desinfección para proteger a médicos, enfermos y colectivos vulnerables en hospitales, centros médicos y residencias.
Ayuda Iberoamérica
En varios meses de pandemia una cuestión ha quedado patente: el desafío es doble. Hay un primer asunto urgente, que atañe al plano sanitario, y otro que afecta a las consecuencias en el plano económico y social. Como compañía socialmente comprometida, MAPFRE, aseguradora de referencia en España y en América Latina consolidada como mayor multinacional aseguradora de la región, está actuando activamente en ambos frentes.
Ayuda MAPFRE
Por su parte, Fundación MAPFRE ha hecho entrega recientemente a Guatemala —en un acto al que asistió el presidente de la república— de una máquina para fabricar hasta 80.000 mascarillas diarias y poderdistribuirlas en el país, donde se han destinado 475.000 para la adquisición de material y equipamiento médico.

En México, adicionalmente a la donación de un millón de euros de la Fundación, la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) —a la que pertenece MAPFRE— ha creado la Cobertura Solidaria de Apoyo al Sector Salud para proteger a los familiares de sanitarios y se han impulsado programas eficaces de voluntariado, como Una Voz Amiga, con una línea psicológica permanente y gratuita para personal de salud, entre otros colectivos. En España, a la movilización de recursos, voluntarios y ayudas se han sumado servicios gratuitos de videoconsulta y chat médico, con la precisión y seguridad de la plataforma de salud digital Savia.

Ecuador fue el primer país de LATAM en recibir unidades de dicho prototipo de respirador y kits de diagnóstico. A partir de ahí, todos los países, por medio de sus respectivos representantes de Fundación, han materializado entregas de ese u otros materiales.

“Las instituciones fuimos llamadas a actuar con intensidad contra la Covid-19. Nosotros abordamos la necesidad urgente de proteger a los profesionales de la salud, que nos están atendiendo, para que puedan seguir desempeñando esta imprescindible función”, resumió Julio Domingo, Director General de Fundación MAPFRE, para trasladar la lógica que vertebra el programa de ayudas.

Y todo este tiempo, a nivel interno de organización, se ha antepuesto la seguridad de los trabajadores. Con 34.000 empleados del grupo en el mundo, de los cuales la mayoría se ubica en Iberoamérica, la compañía y su Fundación están demorando el regreso de los trabajadores a los centros en estos países cuando los protocolos así lo aconsejan.

Una oportunidad para la reconstrucción sostenible

Las economías iberoamericanas serán, según prevén servicios de estudios como MAPFRE Economics y organizaciones internacionales —FMI, Banco Mundial, Cepal, etc.—, las más golpeadas de entre las emergentes. Aprovechar la crisis para hacer las cosas mejor, garantizar un crecimiento sostenible de la región y conseguir una mejora general de las condiciones de vida es uno de los aspectos primordiales a juicio de Antonio Huertas.

La región cuenta con recursos naturales suficientes para mantener la matriz energética más limpia del planeta, pero requiere de un crecimiento sostenible que permita responder a las demandas de sus ciudadanos.

Según el informe Una transición energética innovadora y sostenible en América Latina, de Fundación Iberoamericana Empresarial, los gobiernos deben centrarse en mitigar los impactos sanitarios de la covid-19 y después deberán orientarse a reconstruir el capital productivo de las economías. Y es en este momento cuando surge la oportunidad de que la reconstrucción fuerce una transición innovadora y sostenible.

Desde MAPFRE, asumimos la parte que nos toca en el desarrollo sostenible. Los compromisos concretos se plasman en un Plan de Sostenibilidad 2019-2021 y recogen una realidad en la que el grupo cree desde hace 90 años: la voluntad de construir un futuro mejor y dejar una huella positiva.

Ayudas MAPFRE

Más unidos que nunca con la región

“De lo que hay que estar pendientes ahora es de nuestros países hermanos del otro lado del Atlántico”, decía Antonio Huertas, presidente de MAPFRE, el 26 de junio, en un vídeo compartido a través de sus redes sociales y especialmente dirigido a los empleados. “Tristemente el virus sigue extendiéndose en algunos países más que en otros. Perú y Chile atraviesan su momento más complicado, muy lejos aún de las cifras absolutas de Brasil y México en el continente, que dada su dimensión no han alcanzado un nivel de criticidad alto. Colombia, Ecuador y Argentina también observan un incremento relevante de afectados. Centroamérica continúa creciendo”, especificó. Sin duda, una situación muy difícil, aunque los servicios médicos han conseguido organizarse y tener mayor capacidad para recibir ayudas sanitarias como las enviadas desde Fundación para reforzar las capacidades locales. No se ha alcanzado un nivel de saturación hospitalaria, pero hay que seguir vigilantes y pendientes de la curva de contagio. Es difícil pedir a los ciudadanos calma y paciencia, y más complicado recordar a una población acostumbrada a pasar mucho tiempo fuera de casa para conseguir el sustento que permanezca en el hogar. Es la hora de la responsabilidad de gobierno, de organizaciones sociales, de la empresa y de los ciudadanos de actuar correctamente, y de ayudarnos. Antonio Huertas recordó la importancia de que entidades como Fundación colaboren con programas para mitigar el efecto de la crisis y apeló a la responsabilidad de los ciudadanos para que hagan lo que esté en su mano para ayudar y cuidarse. “Es la hora de Iberoamérica, la de la responsabilidad de todos y de cuantos trabajamos allí”. Las grandes organizaciones españolas, como MAPFRE, estamos muy comprometidas con esta gran región.
La región cuenta con recursos naturales suficientes para mantener la matriz energética más limpia del planeta, pero requiere de un crecimiento sostenible que permita responder a las demandas de sus ciudadanos.

Según el informe Una transición energética innovadora y sostenible en América Latina, de Fundación Iberoamericana Empresarial, los gobiernos deben centrarse en mitigar los impactos sanitarios de la covid-19 y después deberán orientarse a reconstruir el capital productivo de las economías. Y es en este momento cuando surge la oportunidad de que la reconstrucción fuerce una transición innovadora y sostenible.

Desde MAPFRE, asumimos la parte que nos toca en el desarrollo sostenible. Los compromisos concretos se plasman en un Plan de Sostenibilidad 2019-2021 y recogen una realidad en la que el grupo cree desde hace 90 años: la voluntad de construir un futuro mejor y dejar una huella positiva.

Antonio Huertas
Es la hora de Iberoamérica, la de la responsabilidad de todos y de cuantos trabajamos allí
Las grandes organizaciones españolas, como MAPFRE, estamos muy comprometidas con esta gran región
MAPFRE Ayudas COVID
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