…cumple 30 años con la mirada puesta en la internacionalización y en el cliente institucional.

TEXTO DANIEL BADÍA | IMÁGENES ISTOCK

El 28 de julio de 1988 se aprobó la Ley del Mercado de Valores que dio luz verde a la creación de las primeras instituciones de inversión colectiva y sus sociedades gestoras. Pocos meses después, ya coincidiendo con la caída del muro de Berlín o la desaparición del Telón de Acero, MAPFRE puso la semilla de lo que se conoce hoy como MAPFRE AM, la gestora de activos del grupo asegurador. Lo que nació como un área específica para gestionar las carteras de la compañía es hoy una entidad de referencia que gestiona más de 40.000 millones de euros en activos en más 26 países, de los que más de 8.000 millones se encuentran en manos de clientes a través de fondos y planes de pensiones.

En total, 30 años de dedicación que bien merecían una gran celebración. Así, el presidente de MAPFRE, Antonio Huertas, congregó a los equipos de inversiones de MAPFRE, con José Luis Jiménez a la cabeza, y MAPFRE AM, con Álvaro Anguita en el timón. En el acto, celebrado en la sede de Fundación MAPFRE, no pudieron faltar unas palabras de agradecimiento a los padres fundadores: José Benito, Jesús Berlanga y Miguel Ángel Gallegos, así como a Víctor Bultó y Sebastián Homet, que fueron los “padres” de la idea y los que impulsaron, dentro de sus respectivas entidades (Indosuez y Mapfre), el proyecto de la creación de una Sociedad de Valores, con el apoyo de Alberto Manzano, en el caso de MAPFRE.

Además, la celebración de este aniversario coincide con un contexto macroeconómico y financiero muy complejo y un mundo que cambia a la velocidad de vértigo. Actualmente, la gestión de activos se ha convertido en una tarea cada vez más difícil por el escenario de tipos de interés negativos sin precedentes, con unos mercados bursátiles en máximos y en medio de la explosión de activos alternativos. Y el último ingrediente de este cóctel lo pone la exigente y creciente regulación. MAPFRE llegó a un acuerdo hace 30 años con Banco Indosuez para constituir una sociedad de valores en la que participaron al 50% y que posteriormente dio origen a MAPFRE Inversión Dos. El grupo sentaba así las bases para la diversificación de sus actividades. En 2015, con la llegada de José Luis Jiménez, ejecutivo procedente de Banca March y actual director general de inversiones de MAPFRE, se cambió el nombre de la gestora a Mapfre Asset Management (AM). No es casualidad que se eligiera un apellido reconocido internacionalmente, en un momento en el que, precisamente, se quiere potenciar la presencia internacional. Y es que si algo diferencia a MAPFRE AM de la mayoría de las gestoras españolas es su extensa red, con un equipo de 150 profesionales distribuidos en diferentes centros de inversión, principalmente en España, pero también en EEUU, Brasil, Malta, Luxemburgo y Francia.

Este es uno de los grandes retos a los que se enfrenta la gestora en 2020. Ya en 2016 se puso en marcha la SICAV de Luxemburgo, que cuenta con una amplia gama de productos. En este sentido, en los últimos dos meses se han incorporado dos nuevos fondos: el inclusión responsable, un fondo de renta variable que invierte en empresas que promueven la inclusión de personas con discapacidad. Además, fruto de la reciente alianza con la firma estadounidense Boyar Value Group, se acaba de lanzar el fondo US Forgotten Value, un producto de renta variable que incorpora en cartera a compañías medianas poco seguidas por el mercado, es decir, valores “olvidados” o con escasa cobertura por parte de los analistas financieros. Además de con Boyar, también se llegó a un acuerdo con Abante, con la compra del 10% del capital y con derecho a incrementar hasta el 20% en un plazo de tres años. Y es que MAPFRE confía en el modelo de la alianza estratégica para hacer crecer su negocio. “Lo más importante de cualquier alianza estratégica a largo plazo es que genere valor para clientes, empleados y accionistas”, asegura José Luis Jiménez, director general de Inversiones de MAPFRE.

José Luis Jiménez, director general de inversiones de MAPFRE

José Luis Jiménez, director general de inversiones de MAPFRE

En todo el proceso de inversión tenemos en cuenta el análisis social, medioambiental y de gobernanza (asg)

Siempre intentamos ir más allá del puro retorno financiero y buscamos también la rentabilidad social

De cara a este año, la gestora cuenta con varios retos. En primer lugar, aumentar el peso de la venta de fondos fuera de la red de oficinas, primero en España, pero con la intención de exportar ese modelo en el extranjero. De hecho, MAPFRE AM es de las pocas gestoras españolas que tienen la capacidad de dar ese paso con la llegada a inversores institucionales e internacionales que ya están mostrando interés en nuestros productos. En este sentido, el equipo ya ha iniciado un road show para visitar a potenciales grandes clientes en Italia y Portugal, y en Francia ya se lleva tiempo trabajando. Además, está previsto cruzar el charco, principalmente a Latinoamérica, el año que viene. Con este objetivo de llegar a los grandes inversores se incorporó al equipo Eduardo Ripollés, un profesional con más de 20 años de experiencia en el sector. Actualmente, desempeña el cargo de director de Desarrollo de Negocio Institucional.

Por otro lado, se sigue avanzando en la renovación tecnológica, ya casi finalizada con la puesta en marcha del sistema SAP. Y se van a poner los medios para estar más pegados desde España a las inversiones que tiene el grupo fuera de España, principalmente en Latinoamérica.

Pero la piedra angular de la estrategia es continuar con el compromiso de MAPFRE AM con la inversión socialmente responsable. MAPFRE invierte por principios y convence por rentabilidad. El grupo se adhirió a los principios de Inversión Responsable de la Organización de Naciones Unidas (PRI) en 2017 y estableció el marco de actuación del Grupo en materia de Inversión Socialmente Responsable (ISR). “Trabajamos para que en todo el proceso de inversión se tenga cuenta el análisis social, medioambiental y de gobernanza [ASG], y no sólo en lo relativo a fondos y planes de pensiones, sino también al balance del grupo (cerca del 90% de todos los emisores privados de la cartera de MAPFRE cuenta con valoraciones altas y muy altas en sus mediciones ASG). Siempre intentamos ir más allá del puro retorno financiero y buscamos también la rentabilidad social”, añade Jiménez.

MAPFRE tiene un marco propio de análisis ASG que se revisa de forma periódica para incorporar las mejores prácticas en este ámbito. También dispone de un grupo de trabajo ISR cualificado y, además, cuenta con un Comité de Riesgos de Inversión, que analiza de forma periódica la composición de las carteras, su evaluación ASG, y las controversias que puedan surgir. En línea con su compromiso con la Agenda 2030 de Naciones Unidas, se incorporó una metodología de medición del impacto de las carteras sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, creada en colaboración con la Universidad de Siena. De hecho, se encuentra ya operativa en la cartera del nuevo fondo Inclusión Responsable e irá extendiéndose a todas las carteras.

Además del fondo inclusión, MAPFRE cuenta con otros dos productos más dentro de la gama ASG: el Capital Responsable, lanzado en 2018, un fondo que busca preservar el capital, pero sin renunciar al crecimiento a largo plazo y, para ello, cuenta con una cartera equilibrada de activos de renta fija y acciones europeas (cerca de un 70% son bonos, y en torno al 25%, acciones). El objetivo es favorecer aquellas compañías y entidades que tienen una estrategia volcada en el seguimiento de criterios ASG, bajo el supuesto de que dichas entidades otorgan un perfil de rentabilidad riesgo más adecuado. Junto con el fondo, MAPFRE cuenta además con un plan de pensiones que lo replica y que ha despertado un fuerte interés. Y a este se suma el MAPFRE Good Governance, lanzado en 2017, que es un fondo de renta variable global que incluye en cartera compañías con buen gobierno corporativo cuyos activos se encuentren temporalmente infravalorados por el mercado.

Share This