La segunda edición de los Premios Fundación MAPFRE a la Innovación Social ya ha llegado a su fin. Entre los más de 230 proyectos que han competido, una iniciativa española, otra colombiana y otra brasileña han resultado ganadoras. Te contamos los detalles de la gran final y hablamos con los protagonistas sobre sus proyectos y cómo este premio les aporta un impulso diferenciador.

TEXTO REDACCIÓN EL MUNDO DE MAPFRE  FOTOGRAFÍA Fundación MAPFRE

Nueve finalistas compitieron el pasado 10 de octubre por los galardones de los Premios Fundación MAPFRE a la Innovación Social que se organizan con el apoyo académico del Instituto de Empresa (IE). En el acto, celebrado en el Auditorio del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, se respiró el nerviosismo y la emoción de los participantes. Porque llegar hasta ahí no había sido fácil. Los proyectos que llegaron a la final, lo hicieron tras pasar por una dura selección. De los más de 230 proyectos presentados en esta 2.ª edición, 26 pasaron a las semifinales regionales que se llevaron a cabo en São Paulo, Ciudad de México y Madrid. Tres sedes y tres categorías en las que competir: e-Health o mejora de la salud y tecnología digital; Innovación aseguradora; y Movilidad sostenible y seguridad vial.

Los nueve proyectos que llegaron a la final tienen la capacidad real de mejorar la calidad de vida de personas que sufren enfermedades (Neurobots; Ecglove; Rithmi), fomentar la autonomía de personas mayores y con discapacidad (Speakare; Navilens), crear entornos más seguros para los niños en las grandes ciudades (Carona a pé; Caminito a la escuela), dar acceso a servicios esenciales —salud, ocio, educación, seguros— a personas vulnerables (MiBKClub), y reforzar el medio de vida de pequeños agricultores (Manejebem), esenciales para la alimentación mundial, ofreciéndoles asistencia técnica y remota sobre los riesgos a los que se exponen.

«Nos habéis regalado la esperanza en el futuro a través del compromiso del presente. Esta es la Agenda 2030. Es importante que nos organicemos para que cada día en todas nuestras facetas avancemos hacia una sociedad más justa y vivamos en el planeta que queremos y que debemos dejar a nuestros hijos. La innovación está de nuestro lado»
Cristina Gallach
alta comisionada para la Agenda 2030

Durante el acto, el representante de cada uno de los nueve proyectos finalistas salió al escenario durante tres minutos a contar al público en qué consiste su proyecto, qué tiene de innovación y qué aporta a la mejora social. Finalmente, los sobres fueron abiertos, resultando ganadores Neurobots (e-health; Brasil), MiBKClub (Innovación aseguradora; Colombia) y Navilens (Movilidad sostenible; España).
Estas tres iniciativas se llevan a casa el reconocimiento internacional que conlleva el premio. Y, por supuesto, los 30.000 euros con los que está dotado cada uno de estos tres premios, con los que podrán darle el empuje definitivo a sus proyectos, ir más allá del prototipo y, por supuesto, dar una gran visibilidad en medios, de cara tanto a posibles inversores como clientes.

El éxito de esta segunda edición ha reavivado el compromiso de Fundación MAPFRE con la innovación social en general y con estos premios en particular. La prueba de ello es que ya está abierta la tercera edición de los Premios a la Innovación Social, «porque hay muchos proyectos de impacto social que están pidiendo su oportunidad».

Te presentamos a los protagonistas de la segunda edición de los Premios Fundación MAPFRE a la Innovación Social.

Mejora de la Salud y Tecnología Digital (E-Health)

NEUROBOTS (Brasil)

Julio Dantas, CEO de Neurobots, nos cuenta en qué consiste su proyecto: «Somos una startup de neuroingeniería y trabajamos para rehabilitar a los pacientes de ictus». «Pedimos a los pacientes que piensen o imaginen qué quieren hacer, captamos las señales del cerebro que el software identifica y consigue que el exoesqueleto se mueva con su mente». De esta manera, el paciente puede mover su mano de nuevo. Continúa Dantas: «Este trabajo permite aumentar la plasticidad del propio cerebro haciendo nuevos conectores y empezando de nuevo la función que había perdido». Es un proceso de rehabilitación que permite recuperar en apenas dos semanas en torno al 30% de la capacidad motora de los brazos. Al final de la terapia, el paciente no necesita el neuroconector porque ha aprendido el movimiento. El proyecto surge de la necesidad de atajar las secuelas del Ictus, un grave problema, también en Brasil. Cada año, unas 300.000 sufren un ictus. El 75% de los pacientes sobreviven, pero el 70% de ellos nunca vuelve a andar. Es la enfermedad que causa mayor número de discapacidad de movilidad en el mundo y Neurobots ayudaría a que muchos de ellos recuperaran parte de la vida perdida. Toda una revolución a cargo de una empresa joven (su CEO tiene solo 24 años) de biomédicos para quienes ha significado mucho ganar este premio: «Fundación MAPFRE es una institución muy respetada que nos ha elegido de entre numerosos buenos proyectos de todo el Mundo. Ha sido muy motivador, nos ha hecho sentir muy bien y nos muestra que estamos en el camino correcto».

Ceremonia de los Premios de Innovación Social
Neurobots
(De arriba abajo)
Concierto en el acto de entrega de los Premios
Julio Dantas, CEO de Neurobots

«Ya el año pasado éramos ambiciosos. Seguimos siéndolo. Lo que subyace es la necesidad de las empresas de impactar, hacer cosas distintas para conseguir el cambio. En Fundación MAPFRE estamos comprometidos en todas las regiones donde operamos porque queremos también ser líderes del cambio»

Antonio Huertas
Presidente de Fundación MAPFRE

Antonio Huertas
Navilens
(De arriba abajo)
Antonio Huertas durante su intervención en la presentación de los Premios Javier Pita, CEO de Neosistec

«Los innovadores no quieren solo crear un modelo de innovación, también quieren crear nuevas capacidades para abordar problemas, buscar crecimiento social y tecnológico»

Antonio Huertas
Presidente de Fundación MAPFRE

Movilidad y Seguridad Vial

NAVILENS (España)

La empresa española Navilens ha desarrollado una app que consigue máxima accesibilidad para personas con discapacidad visual a través del móvil. Capaz de leer un código, similar al QR, basado en Visión Artificial, detecta múltiples marcadores a grandes distancias, en milisegundos, incluso con el dispositivo en movimiento y sin necesidad de enfocar. Javier Pita, CEO de Neosistec, empresa desarrolladora del proyecto, cuenta cómo surgió la idea: «Nos preguntamos cómo podía un móvil ayudar a una persona con discapacidad visual. Pensamos que la cámara podía leer la señalética para que pudieran orientarse, sobre todo en lugares que no conoce previamente. Lo que había en el mercado no nos servía. Así que nos reunimos con la Universidad de Alicante para plantearles el reto. Tardamos cinco años en desarrollar este código». Su objetivo es que su utilización se generalice: «Al igual que hay señaléticas en todos los espacios públicos, creemos que debería haber códigos Navilens para conseguir espacios más accesibles para los invidentes». Pita opina que la tecnología «debería tener un impacto social en la vida de las personas». Y precisamente por eso les ha emocionado tanto este premio «que en su segunda edición ya se ha situado como uno de los más prestigiosos a nivel internacional. Supone un gran paso para extender este sistema que ayuda a las personas con discapacidad visual a que, en su día a día, se muevan de manera más autónoma». Y eso sin despistar que puede tener una utilidad más allá porque puede servir «a todos los usuarios de ese espacio. A un visitante de Asia le va a traducir en tiempo real a su idioma lo que dice el cartel». Ya se ha podido probar en lugares tan concurridos como el metro y autobús de Barcelona, los tranvías de Murcia o la estación de Atocha de Madrid.

Innovación Aseguradora (Insurtech)

MIBKCLUB (Colombia)

Maribel Torcatt, una de los fundadores de este proyecto, lleva más de 20 años dedicada a ello desde la Fundación de Financiamiento Rural (Fundefir), una Asociación Civil sin ánimo de lucro de la que depende MiBKClub, esto es, «un programa bajo un modelo de suscripción de bajo coste que combina seguros con otros productos y servicios que llamamos amortiguadores de la pobreza. Se distribuyen a través de asesoras comunitarias, vecinas del barrio gracias a las que se consigue minimizar la resistencia hacia la compra del seguro», afirma Torcatt. Y continúa: «Es como un incentivo para que las personas tengan un seguro, que es nuestro interés como organización de desarrollo; pero lo metemos en una bolsa de servicios y beneficios como educación, ocio, vivienda, salud. Tenemos descuentos en agencias de viajes, clínicas dentales… Y si tienen una contingencia, están asegurados. De este modo la población a la que nos dirigimos, poblaciones vulnerables y familias de bajos ingresos, queda asegurada sin apenas darse cuenta.» En Fundefir saben que «la pobreza no solo la determina la falta de ingresos, también la irregularidad en el ingreso, la existencia de épocas en las que disminuye o simplemente desaparecen los ingresos económicos. En ese momento de caída se necesita un amortiguador. Si se carece de él, la caída es irremediable». Maribel pone el ejemplo de una señora que hace tortas en su casa. «Si coge una gripe y ha de estar 8 días sin trabajar le supone un problema gravísimo». Recibir este premio ha significado mucho: «En primer lugar, es el reconocimiento a 20 años de trabajo, llevando productos y servicios que ayuden a poblaciones vulnerables. La dotación económica nos va a servir para amplificar el impacto y para desarrollar la tecnología que necesitamos. Este premio nos va ayudar a llevar el producto a más poblaciones».

Premios Innovación
MIBKLUB
(De arriba abajo)
Foto de grupo de los finalistas
Maribel Torcatt, fundadora del proyecto Mibkclub

«Tenemos que hacer una llamada real a la acción, tenemos que asumir como propios los Objetivos para el Desarrollo Sostenible. No basta con propagar el mensaje sin acciones concretas»

Antonio Huertas
Presidente de Fundación MAPFRE

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