Catástrofes naturales, ataques informáticos, incendios… Nos desenvolvemos en un entorno global muy complejo, y como tal, las amenazas a las que diariamente nos exponemos como empresa también lo son. Pero, por si alguna llegara a poner en riesgo el normal funcionamiento de nuestro negocio, en MAPFRE tratamos de estar preparados.

TEXTO María Jesús Pérez Fuentes    ILUSTRACIÓN Thinkstock

¿Alguna vez te has preguntado qué ocurriría si se declarara un incendio que hace imposible trabajar en tu edificio? ¿Y si las oficinas de MAPFRE perdieran la conexión con las bases de datos y no tuvieran acceso a los datos de sus clientes? ¿Y si nevara tanto que tu centro de trabajo se quedara aislado?

Todos estos casos hipotéticos ya han ocurrido en nuestra compañía y MAPFRE se ha enfrentado a ellos de manera exitosa. Porque como reza el titular, tenemos un plan, y no uno cualquiera, sino un Plan de Continuidad de Negocio. Este permite que, en caso de desastre, dispongamos de soluciones y procedimientos para, principalmente, salvaguardar la salud y vida de las personas, pero también, para reanudar nuestros procesos y servicios de cara a aminorar el impacto en nuestros clientes y en nuestro negocio. Además, estos procedimientos refuerzan nuestra imagen como empresa que se preocupa por ofrecer el mejor servicio.

En un entorno empresarial tan complejo, se requiere estar preparados ante diferentes escenarios de desastres de distinta magnitud y alcance que puedan afectar al desarrollo de nuestra actividad. Al ser una compañía global, MAPFRE cuenta con múltiples interdependencias y conexiones con otras empresas. Si alguna amenaza se materializa, podría afectar no solo a MAPFRE, sino también a todo el entramado con el que se relaciona. Por eso, otro de los objetivos de la Continuidad de Negocio es evitar que se ponga en riesgo la reputación corporativa del Grupo y el vínculo con nuestros grupos de interés (clientes, empleados, accionistas, medios de comunicación, proveedores…).

Por otra parte, además del interés de la propia compañía por reanudar sus actividades del negocio, la normativa del sector asegurador exige garantizar la continuidad operativa de las empresas, como es el caso de Solvencia II en Europa.

La Continuidad de Negocio en MAPFRE

Durante la última década la Continuidad de Negocio ha sido uno de los aspectos que mayor relevancia ha cobrado dentro de las instituciones, conscientes éstas de su papel esencial para garantizar la supervivencia y medir la resiliencia de la organización una vez declarado un desastre.

En caso de incidente, las empresas recurren a la activación de un Plan de Continuidad de Negocio (PCN), que tiene por objeto dotar a la organización de la capacidad de reacción necesaria para conseguir la vuelta a la normalidad, de la manera más efectiva, tras una interrupción de las actividades del negocio a causa de un desastre. En MAPFRE esta función es responsabilidad de la Dirección Corporativa de Seguridad y Medio Ambiente (DISMA) quien, a través del Departamento de Continuidad de Negocio y las áreas de seguridad de cada país, analiza, desarrolla y pone en marcha las soluciones y los protocolos a seguir en caso de desastre. El Modelo Corporativo de Continuidad de Negocio desarrollado por MAPFRE está basado en estándares internacionales, adaptado a la tipología del negocio, y a las características de cada país. Este Modelo se sostiene sobre la Política de Continuidad de Negocio —de obligado cumplimiento en todo el Grupo—, un Marco de Gobierno, y la metodología para desarrollar los PCN.

PCN

Al elaborar un PCN se establecen prioridades, porque todas las actividades son importantes, pero no EN TODAS SU RECUPERACIÓN RESULTA CRITICA PARA EL NEGOCIO EN CASO DE DESASTRE

 

¿Qué es un PCN?

Los Planes de Continuidad de Negocio son el resultado de un profundo análisis de cada entidad. Durante su elaboración se analiza y valora el impacto que supone el no poder ejecutar nuestra actividad empresarial, obteniendo el orden y los tiempos en los que deben recuperarse los procesos, así como los recursos necesarios para alcanzar un nivel de servicio adecuado tras el desastre. Conforme a los resultados de este análisis, se diseñan las soluciones que permitan hacer frente a distintas situaciones y se desarrollan los procedimientos de recuperación de la actividad. La entidad debe priorizar la recuperación de sus procesos en función de su criticidad para el negocio, dedicando los esfuerzos a la reanudación de aquellas actividades cuya paralización suponga mayor impacto en el negocio. Debemos ser conscientes de que todos los procesos que desarrolla MAPFRE son importantes, pero no todos ellos alcanzan el mismo nivel de criticidad.

La importancia de probar el PCN

Para poder determinar si una entidad está realmente preparada para hacer frente a un desastre, una vez desarrollado su PCN, se deben implantar y poner en práctica las soluciones diseñadas, mediante ejercicios de simulación que permitan comprobar que tanto las soluciones implantadas como los procedimientos desarrollados son correctos, adecuados y suficientes para cumplir con los requerimientos del negocio.

UN PLAN DE CONTINUIDAD DE NEGOCIO DEBE ESTAR ACTUALIZADO  Y RECOGER LOS CAMBIOS EN EL NEGOCIO Y LA ORGANIZACIÓN

La realización de este tipo de ejercicios permite entrenarnos en los procedimientos a seguir, así como identificar los aspectos a revisar o mejorar. Estas mejoras o revisiones, se reflejan en la actualización periódica del PCN, teniendo en cuenta, además de esos aspectos, los cambios que hayan podido producirse. De nada sirve tener un plan desactualizado, que no se ajusta a las necesidades reales del negocio o cuya efectividad no ha sido probada.

Los simulacros son la forma más completa de probar un PCN. En ellos se ensayan operativamente los procedimientos y las soluciones implantadas. Recientemente se realizó un simulacro en Majadahonda, Madrid, en el que se desplegó un amplio dispositivo que movilizó al Comité de Crisis Corporativo de MAPFRE para gestionar un hipotético ataque informático y bacteriológico, que provocó la activación simultánea de dos PCN de entidades del Grupo y la activación del Plan de Recuperación ante Desastres Tecnológicos.

Saber que las entidades MAPFRE cuentan con un Plan de Continuidad de Negocio supone una garantía de solidez para nuestros clientes, accionistas, proveedores y, por supuesto, para nosotros, los empleados. Además, como se viene demostrando desde hace un tiempo, también supone una posible ventaja competitiva de cara a aumentar nuestra cartera de clientes, ya que cada vez con mayor frecuencia, los clientes potenciales requieren saber si la empresa que les va a asegurar o prestar servicios está preparada para afrontar un desastre, y qué mejor prueba que demostrar que se dispone de un PCN y que éste funciona.

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