«La innovación es fundamental en un entorno como el actual, que se mueve a tanta velocidad»

Tecnología / Diciembre 2015. Nº 90

El experto en nuevas tecnologías e Internet, Enrique Dans, ha participado en el IV Encuentro Anual de RED CUMES, la red social especializada en seguros que promueve Fundación MAPFRE. En esta entrevista analiza los retos de la innovación, la transformación digital y el comercio electrónico, de forma general y en el ámbito de los seguros.

El papel es el gran enemigo de las empresas modernas, porque podríamos medir la productividad o la digitalización de las empresas en función del papel que utilizan

La unica forma de transformar una compañía es volverla digital a través de las herramientas. Algo que debe ir en consonancia con nuevas formas de trabajar mucho más flexibles

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TEXTO NURIA DEL OLMO/LUZ GARCÍA FOTOS ALBERTO CARRASCO

¿Qué significa para usted el concepto de "transformación digital"? ¿Cómo se puede tangibilizar en una empresa?

La única forma de transformar una compañía es volverla digital a través de las herramientas. Y además hay que ser coherente, si tú le das a tus empleados herramientas para que trabajen de forma colaborativa, en entornos digitales, los espacios físicos, los horarios, las normas... tienen que ir en consonancia con esta forma de trabajar y ser también mucho más flexibles. Por ejemplo, oficinas con espacios físicos que fomenten esa colaboración, facilidad para el trabajo a distancia, etc. Todo tiene que ir en línea para que la transformación se produzca.

¿Qué buenas prácticas destacaría de empresas que se han transformado adecuadamente al mundo digital?

Creo que los casos de mayor éxito son precisamente las empresas que han entendido que la transformación no es solo y exclusivamente digital, que va más allá, es una transformación de la forma de trabajar, en la que las herramientas tecnológicas y digitales tienen mucho protagonismo.

Pero como comentábamos antes, hay otros factores, como el espacio de trabajo. Algunas empresas ya han adoptado los despachos abiertos hasta para los altos directivos. Otro movilizador muy fuerte es el hecho de no tener una mesa fija asignada, habitual en empresas de tecnología, porque es algo que invita automáticamente a prescindir del papel.

En mi opinión el papel es el gran enemigo de las empresas modernas, porque podríamos medir la productividad o la digitalización de las empresas en función del papel que utilizan. Muchas empresas se aferran al papel porque necesitan tener físicamente los contratos firmados, por ejemplo. Pero hay que preguntarse por qué seguimos insistiendo en ello, en un momento como el actual en el que existen herramientas digitales de autenticación muy seguras. ¿Por qué no cuestionamos todo eso?

El impacto que tiene el desarrollo tecnológico en la forma de trabajar, de hacer negocios, de relacionarnos es claro. ¿Dónde cree que está siendo más evidente? ¿Cuál es el principal cambio?

El principal cambio se está dando en aquellas empresas que no comercian con productos físicos. Éstas últimas también están cambiando, por supuesto, pero son las empresas de servicios las que están liderando la transformación. En cuestiones que se pueden reducir a bits de información, los cambios son más evidentes y se pueden realizar a una mayor velocidad.

¿Y las compañías de seguros? ¿Qué desafíos deben afrontar en el ámbito de las nuevas tecnologías para ser competitivas?

Yo creo que las empresas de seguros tienen su reto en relación con la forma de trabajar dentro de ellas, es decir, tienen que construir espacios innovadores, salir de una vez de ese tópico que las acompaña de industria jerarquizada, muy estructurada... La gente puede producir más en otras condiciones, con unos niveles de confianza y responsabilidad creciente para las personas que las componen.

Entre los sectores que se consideran más innovadores no suele estar el de seguros. ¿A qué cree que se debe? ¿Qué podemos hacer para que se reconozca nuestro esfuerzo en innovación?

Probablemente es porque el sector de los seguros a lo largo de la historia ha tenido una existencia en la que la innovación no era una necesidad estricta. Afortunadamente desde hace unos años se está viendo un gran cambio de actitud y con mayor protagonismo de la innovación y con la creación de departamentos específicos.

Yo creo que el siguiente paso al que vamos a asistir es que esa innovación penetre por toda la organización y no se quede reducida a un departamento, que triunfe un mayor dinamismo y se entienda que el negocio puede venir de cualquier rincón de la compañía y que nuestro trabajo es ser capaces de recibirlo y aprovecharlo.

En su conferencia del IV Encuentro Anual de RED CUMES analiza precisamente los retos de la innovación. ¿Cómo define usted este concepto?

La innovación es un concepto muy complejo, y hay pocas definiciones que la plasmen completamente bien. Sobre todo, tenemos que asociarla a algo más que a invención. La invención se produce solo en algunas ocasiones, y está muy bien, es muy positiva, pero no podemos estar inventando algo nuevo todos los días. La innovación es otra fase, toda esa gama de grises que está en un lugar intermedio entre la invención y la mejora. Ahí reside la innovación.

¿Cree que se trata de una moda pasajera?

No, la innovación es absolutamente fundamental en un entorno como el actual, que se mueve a tanta velocidad. El que no va al mismo ritmo deja de salir en la foto.

¿Qué requisitos deben darse en una organización para que exista un ambiente abierto a la innovación?

Sobre todo que las personas se sientan cómodas y comprometidas con su misión. La misión tiene que ir más allá de realizar un trabajo específico o conseguir un objetivo concreto. Tienes que sentir que contribuyes a algo más. A partir de ahí es necesario conseguir entornos en los que las personas se conviertan en receptores, procesadores y emisores de información. Tienes que recrear la máquina de café en términos virtuales. El sitio en el que la gente va a comentar noticias o a comentar cómo se hacen las cosas en otras industrias, esto es, mirar fuera de lo que haces habitualmente.

Como autor de varios estudios sobre comercio electrónico, ¿cómo creen que está evolucionando la venta online?

En el sector de seguros lo que estamos viendo es la gran prevalencia de los agregadores, de los comparadores, de los intentos de sumar valor a la información extrayéndola, procesándola y facilitándosela al usuario. Esta es la primera fase. La segunda es la de la interacción. La realidad es que todavía hay muchas empresas de seguros que sólo ven al usuario en el momento de la firma del contrato y poco más. Esto no debería ocurrir, debería haber una interacción mayor, sobre todo aprovechando las herramientas que ahora tenemos. Es uno de los grandes retos de este momento, y se relaciona mucho con el comercio, aunque no lo parezca, por una cuestión lógica: vendes más cuando estás más cerca del cliente.

Defiende que el verdadero peligro es no estar en Internet. ¿Cree que no es posible vivir desconectado?

Se puede vivir desconectado, pero se pierde mucho. Si renuncias a ciertas posibilidades que tienes hoy en día, estás trabajando con un brazo atado a la espalda. Es lo que yo digo a mis alumnos, si decides no participar en la clase, es posible que apruebes los exámenes, pero no con la mejor nota, y sin duda te habrás perdido mucho y habrás aportado muy poco.

Las nuevas generaciones de nativos digitales se enfrentan a la tecnología como algo natural. Según su experiencia como docente, ¿cuál es el papel que debería desempeñar la tecnología en las aulas?

En primer lugar debemos asumir que el concepto nativos digitales es un mito. En realidad no nacen aprendidos, nadie nace sabiendo. Lo que ocurre es que tienen familiaridad con la tecnología porque están en contacto con determinados aparatos desde que nacen. Pero si los dejamos «sueltos», sin apoyo, realmente acaban siendo huérfanos digitales, más que nativos, porque les falta supervisión y les falta sentido común. Por eso la tecnología en las aulas debe ser considerada desde dos ámbitos: uno, entender la tecnología, cómo funciona, porque vivimos rodeados de instrumentos programables; y otra segunda vertiente, más horizontal, que es el uso de la tecnología para el aprendizaje de otras asignaturas. Por ejemplo, la red está llena de recursos de Historia, así que debemos enseñarles a depurar información, a filtrarla a descodificarla...

EN EL PLANO PERSONAL

¿Para qué utiliza el móvil principalmente?

Para todo. El móvil es un ordenador pequeñito y lo utilizo absolutamente para todo.

¿Con qué red social se siente más identificado?

En cada momento con aquella que me entrega más a cambio. Ahora mismo, con Facebook, porque me proporciona unas posibilidades de interacción con determinadas personas que valoro mucho. Pero Twitter me encanta porque las reacciones son muy rápidas, con una parte de difusión muy importante, una forma muy simple, textos de 140 caracteres. Es muy potente.

¿Cuál es su última adquisición tecnológica?

Un nuevo smartphone que me acaban de entregar y que estoy deseando probar.

¿Echa de menos algo concreto en la tecnología, algo que le gustaría que existiese y todavía no se ha desarrollado?

Sí, cosas que hagan nuestra vida más fácil, relacionadas con la automatización de la casa, por ejemplo, para ahorrarnos muchos gestos cotidianos. Cosas a las que vamos a llegar, sin duda, pero que todavía no están aquí.