Los beneficios de practicar la solidaridad

Estar Bien / Diciembre 2015. Nº 90

Si aún no lo has hecho, te animamos a unirte al voluntariado de MAPFRE y conocer de primera mano los beneficios de practicar la solidaridad.

A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota

Teresa de Calcuta

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TEXTO ÁREA CORPORATIVA DE RECURSOS HUMANOS

La solidaridad se define como «la adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros», pero ser solidario es mucho más que ayudar a los demás.

El ser humano actúa motivado por cubrir sus necesidades. En un primer momento buscamos cubrir las necesidades básicas y, una vez que están cubiertas, tenemos la necesidad y luchamos por ir ascendiendo en la escala, por lo que empiezan a motivarnos temas de índole superior.

Cuando llevamos a cabo acciones solidarias, estamos cubriendo nuestras propias necesidades de autorrealización, hasta el punto de que en muchas ocasiones es difícil determinar quién obtiene más beneficio, si el que ayuda o el que es ayudado.

Tradicionalmente se ha pensado que cuando se ayuda a otras personas hay alguien que da y alguien que recibe, alguien que gana y alguien que pierde, pero al igual que ocurre en una buena negociación, en una interacción solidaria ambas partes ganan y todo el valor es compartido.

Distintas investigaciones señalan que las personas altruistas son más felices, porque la solidaridad genera emociones positivas y es de sobra conocida la relación entre emociones positivas, felicidad y salud, en el sentido más amplio del término.

Ser solidario constituye una práctica necesaria que conduce a nuestro bienestar psicosocial y a alcanzar una mejor calidad de vida, consiguiendo además ser respetado, valorado como persona y objeto de afecto y cariño por parte de los demás.

Se puede ejercer la solidaridad de muchas formas: ayudando de manera espontánea a alguien que lo necesite, donando ropa o comida a asociaciones que trabajan a favor de colectivos desfavorecidos, etc. Pero la manera más habitual de canalizar esta solidaridad es a través de acciones de voluntariado en el seno de alguna organización que se encargue de promover este tipo de acciones.

Para ser voluntario no es necesario desplazarse a otros países o hacer cosas muy complicadas, ser voluntario significa poner un granito de arena, más grande o más pequeño, que contribuya a construir un mundo mejor.

Las empresas más evolucionadas también promueven acciones de voluntariado corporativo, como signo de su responsabilidad hacia la sociedad y como medida para promover el crecimiento personal de sus empleados.

Es el caso de MAPFRE, que cuenta con un Programa de Voluntariado Corporativo que desarrolla a través de Fundación MAPFRE, en el que participan más de 2.500 empleados y que en el año 2014 benefició a más de 700.000 personas.

El voluntariado corporativo, impulsado por la empresa, además de todos los beneficios que nos aporta, nos ayuda no solo a crecer como personas, sino también como profesionales, ya que fomenta el trabajo en equipo y mejora las relaciones entre compañeros y la integración en la empresa.

Por todos estos motivos, te animamos a unirte al voluntariado de MAPFRE y conocer de primera mano los beneficios de practicar la solidaridad.

Para ser solidarios

Reflexionemos sobre la situación de todos aquellos menos favorecidos que nosotros y no cerremos los ojos frente a sus problemas y necesidades.

Si hay una causa en la que creemos y sabemos que podemos colaborar, no vacilemos en hacerlo.

Obstáculos para la solidaridad

El afán de destacarse, con el convencimiento de que el mundo está hecho de ganadores y perdedores.

La inclinación a creer que todo lo que no nos afecta de manera directa y personal no es de nuestra incumbencia.