¿Por qué mis ojos se cansan?

Estar bien / Junio 2014. Nº 84

La mayoría de la gente piensa que es normal que el ojo se «canse de ver», pero lo cierto es que el ojo sano no debería fatigarse con un funcionamiento normal; ahora bien, cabe preguntarse qué se entiende por una utilización normal de la visión y dónde está el límite entre la normalidad y el abuso.

Según el último barómetro de hábitos de lectura y compra de libros del año 2013 en españa el

58%

de la población mayor de 14 años lee en formato digital

Miramos el teléfono

150

veces al día

“Es importante evitar o corregir las causas que provocan fatiga visual, siendo la más frecuente fijar la mirada mucho tiempo si existen defectos de refracción o presbicia”

TEXTO DIRECCIÓN GENERAL DE RECURSOS HUMANOS

No cabe duda de que actualmente la sociedad se ha tecnificado y ello conlleva la utilización de dispositivos como ordenadores, teléfonos móviles, tabletas, videoconsolas y libros electrónicos (según el último barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros del año 2013 en España, el 58 por ciento de la población mayor de 14 años lee en formato digital). Estos dispositivos a veces exigen un mayor esfuerzo visual debido, entre otros factores, al tamaño de la pantalla y los caracteres y a su luminosidad. No obstante, no por ello se debe renunciar a su utilización, ya que tecnología y salud pueden ser compatibles.

Este mayor esfuerzo visual se produce tanto en el entorno laboral como en el ámbito educativo y en el doméstico, debido al abuso que en muchas ocasiones se produce en la utilización de los dispositivos con pantalla, especialmente entre los jóvenes. Por ello, es importante educar desde pequeños en la necesidad de utilizar estos dispositivos de forma responsable (estudios recientes señalan que como media, miramos el teléfono móvil 150 veces al día).

Existe una creencia muy extendida de que las pantallas de visualización de datos o las tareas con una alta demanda visual producen pérdida de visión, cuando en realidad lo que pueden producir es una fatiga visual, que es transitoria y reversible. Es la misma situación que cuando hay fatiga muscular por un exceso de ejercicio y con descanso se recupera el tono y desaparece la sensación.

¿Qué es la fatiga visual?

La fatiga visual se puede definir como cansancio visual debido a un excesivo trabajo de los músculos extraoculares y/o del músculo ciliar encargado del fenómeno de la acomodación (es decir, de los movimientos de enfoque del ojo) y, por tanto, no se trata de una enfermedad, sino de un síntoma que puede ser debido a múltiples causas y que la mayoría de las veces está asociado a una demanda visual excesiva, bien por la duración de la misma o por las condiciones en que utilizamos nuestros ojos (mala iluminación, tamaño de los caracteres, centelleos, deslumbramientos, etc.).

El esfuerzo visual continuado puede hacer que se manifiesten defectos en la lente del ojo que la persona ya tenía previamente, pero de los que, ante requerimientos visuales normales, no se había percatado y que se ponen de manifiesto cuando la actividad visual es prolongada o superior a la normal.

Entonces, ¿cuál es el uso normal de los ojos y dónde empieza el abuso?

El ojo está diseñado para estar funcionando siempre que estemos despiertos y, aunque por sí misma la vigilia no supone un sobresfuerzo, al igual que el aumento del esfuerzo físico puede provocar fatiga muscular, el aumento de la demanda visual puede provocar fatiga visual, que en definitiva no es más que la fatiga de los músculos de los ojos. Dependiendo de cada persona la fatiga visual aparecerá antes o después, por lo que no se puede establecer con seguridad en qué momento surgirá.

Lo realmente importante es evitar o corregir las causas que la provocan, siendo la más frecuente de todas el esfuerzo que conlleva estar fijando mucho tiempo de cerca la mirada, sobre todo si existen defectos de refracción previos -como miopía, hipermetropía y astigmatismo- o presbicia (vista cansada) en personas de más edad. Los jóvenes tienen una mayor potencia de acomodación y, por ello, son capaces de compensar estos defectos y que pasen desapercibidos, mientras que en las personas mayores, el músculo de la acomodación va envejeciendo y la capacidad de respuesta es menor. Este esfuerzo acomodativo es superior con malas condiciones de iluminación, tipo de demanda visual (trabajar ante un ordenador, leer, coser, consultar el móvil, etc.) y, por supuesto, cuanto mayor es el tiempo de la demanda visual.

Otra posible causa que contribuye a que la vista se canse es la sequedad ocular, que se produce a menudo cuando la concentración en una tarea visual disminuye imperceptiblemente la frecuencia del parpadeo.

Por último, aunque con mucha menor frecuencia, pequeñas desviaciones de los ojos (estrabismos) requieren un esfuerzo involuntario de los músculos extraoculares para mantener los ojos correctamente alineados, lo cual puede acabar provocando fatiga visual.

¿Cómo identificar la fatiga visual?

Cada persona puede manifestar la fatiga visual de forma muy diferente, ya que la mayoría de los síntomas son subjetivos e individuales, pero la presencia de alguno de los siguientes síntomas puede indicarnos que estamos padeciendo fatiga visual: molestias en los ojos («párpados pesados» sensación de arenillas en los ojos y a veces dolor moderado), enrojecimiento del ojo y párpados hinchados (en ocasiones con lagrimeo) y síntomas visuales como visión borrosa, falta de nitidez de los caracteres o imágenes, que se presentan generalmente de forma fluctuante, ya que suelen remitir rápidamente con reposo.

¿Qué puedo hacer para prevenir la fatiga visual?

  • 1 Realizar revisiones oftalmológicas periódicas
  • 2 Optimizar la iluminación, tanto en el ámbito laboral como en el doméstico, evitando los grandes contrastes y reflejos.
  • 3 Hacer pausas cada cierto tiempo para relajar la musculatura ocular.
  • 4 Mantener una postura correcta ante la pantalla del ordenador.
  • 5 Intentar trabajar en un solo plano de trabajo para evitar los cambios de enfoque (en algunos casos pueden utilizarse atriles).
  • 6 Realizar ejercicios sencillos que relajen los músculos oculares de forma periódica, como los que se muestran a continuación
  • Fijar la mirada en el infinito durante unos segundos.
  • Alternar la vista entre un objeto cercano y otro lejano, por ejemplo mirando por la ventana.
  • Con la mirada, dibujar el símbolo de infinito en ambas direcciones.
  • Levantar y bajar las cejas cinco veces con la amplitud máxima.
  • Con la mirada trazar diagonales, de derecha a izquierda y viceversa.
  • Realizar una serie de parpadeos frecuentes para que el ojo renueve la película lagrimal.
  • Realizar un suave masaje en párpados superiores e inferiores con los dedos.
  • Cerrar los ojos, frotarse las manos para que se calienten y presionar con ellas los párpados.

Realizar ejercicios sencillos que relajen los músculos oculares de forma periódica, como los que se muestran a continuación

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